Otra generación histórica
A lo largo de sus ciento tres años de vida, la peripecia del Club Nacional de Football está plagada de páginas brillantes, escritas inmediatamente después de celebrar algún logro deportivo, en las que aparecen destacados algunos nombres que gracias a esos éxitos han quedado en la historia.
Sin duda alguna, además de otros equipos que quedaron en la historia por consagrarse campeones de América y del Mundo, como los de los años 80 y 88, o por obtener el quinquenio entre los años 39 al 43, uno de los más recordados por los hinchas es el de comienzo de la década del 70, quizás porque combinó éxitos a nivel local e internacional, quedándose con los campeonatos uruguayos de 1969, 70, 71 y 72 y con la triple corona (Copa Libertadores, Interamericana e Intercontinental) en el 71. En esa época, los tricolores habían obtenido su último tricampeonato, lauro que el pasado domingo emuló el plantel actual al vencer a Danubio.
Gran esfuerzo económico
Después que la década del 60 fue bastante escasa en títulos para el conjunto del Parque Central, la directiva que encabezaba en aquel momento Miguel Restuccia realizó un gran esfuerzo para contratar al brasileño Manga, al endiablado puntero Luis Cubilla, el defensa polifuncional Angel «Pocho» Brunell y a dos goleadores argentinos, el junino Luis Artime y el catamarqueño Juan Carlos «Palito» Mamelli. La llegada de estos futbolistas, unida a una camada joven que surgía en el club, resultaron ideales para que Washington Etchamendy, «El Pulpa», forjara un grupo de ganadores por excelencia.
El periplo de éxitos tricolores comenzó en 1969, jugando 25 partidos por el Uruguayo, consiguiendo 19 victorias, cinco empates y una sola derrota, en el último partido, cuando estaba todo liquidado. Nacional consiguió 43 puntos en 50 posibles, sumando 56 goles a favor y solamente 12 en contra, contando además con la presencia de Artime como goleador máximo del torneo, con 24 goles.
Durante 1970, con la presencia de Ancheta, Ubiña, Montero Castillo, Mujica, Maneiro y Julio César Morales, entre otros, varios integrantes de la selección que disputó el Mundial de México, volvió a arrasar en el torneo local, quedándose con 45 puntos de los 50 jugados, producto de 21 victorias, tres empates y una sola derrota, con 60 goles a favor y 18 en contra. Artime otra vez fue el artillero, con 21 conquistas.
Adentro y afuera
1971 fue la mejor de las cuatro temporadas, ya que además de ganar el tricampeonato local pudo por fin sacarse la espina de la Libertadores, a la que sumó la Intercontinental y la Interamericana poco después. Por su participación internacional, los tricolores debieron en algunos partidos prescindir de varios de sus titulares, entre los que figuraban «Cacho» Blanco, Masnik, Prieto, Espárrago, que dejaron lugar a otros no tan recordados, como Héctor Santos en el arco, Cánepa, Duarte, Calcaterra, Suárez, Esquivel, Amarillo, Pereyra, Gerolami, Maciel, Eduardo García y Pico.
Esta vez, de 27 encuentros jugados, ganó 15, empató 10 y cayó dos veces, marcando 51 tantos y recibiendo 22; Artime llegó al «tri» personal, esta vez con 15 goles.
Sin varios de los integrantes de esta generación, en 1972 igual logró sumar su cuarto torneo consecutivo, tras 22 cotejos jugados, 16 ganados, 4 empates y 2 derrotas, con 55 a favor contra 21 recibidos, asumiendo otro argentino –Mamelli– la tarea goleadora, con 20 anotaciones.
«El Hugo» lo preparó…
Los tricolores iniciaron un nuevo ciclo exitoso en el 98. Sin embargo, no pudieron repetir un año después cayendo en la final ante el rival de siempre; pero en el 2000, nuevamente con la conducción técnica de Hugo de León, subieron a lo más alto del podio luego de salir a la cancha 32 veces, ganando en 25 de ellas, empatando 5 y perdiendo las dos restantes, sumando 70 goles a favor y 25 en contra; de los 96 puntos disputados se quedaron con 80, poniendo en campo una oncena que en la mayoría de los encuentros contó con Romay; Del Campo, Lembo, Jorgeão y Adalto; Vanzini, Oscar Morales, Coelho y Ruben Sosa; Sergio Martínez y Regueiro, además de recibir como suplentes de primera mano a Munúa, Richard Morales, Varela, Omar Pérez y el argentino Islas.
En el 2001, nuevamente la dirigencia tricolor efectuó un gran esfuerzo para reforzar al equipo en la segunda parte del año, trayendo a los hondureños Saúl Martínez y «Tyson» Núñez, a los argentinos Raúl Cardozo y Pedro González, y fundamentalmente al minuano Abreu, en lo que el presidente Ache denominó «la locura nacional». El éxito coronó el esfuerzo tras ganar 20 partidos, empatar 10 y tener 5 derrotas, anotando 71 veces en el arco rival y recibiendo 36 en contra, quedándose con 70 puntos sobre 105 jugados.
En este segundo logro consecutivo, Munúa, Damián Rodríguez, Varela y el Chengue habían llegado a la titularidad, y además de los refuerzos sobresalió la presencia de Limberg Gutiérrez.
… Y Carreño lo cocinó
La historia de 2002 es más que conocida; a principio de año el club cambió de técnico, y vivió un año sumamente difícil, fundamentalmente en el terreno extradeportivo, soportando además dentro de la cancha una baja importantísima como la de Gustavo Varela, sin tener la alegría contagiosa de «Sosita» dentro del grupo.
Luego de un regular Clasificatorio y un espectacular Apertura, el nivel del equipo cayó en el Clausura, pero en los partidos finales afloró la clase de su plantel, para redondear una temporada que culminó estadísticamente con 24 victorias, 4 empates, 9 derrotas, 84 goles a favor y 48 en contra, con 76 puntos conseguidos de 111 jugados.
Scotti, Curbelo, Gustavo Méndez, «Nacho» la Luz, Cassiano, el africano Webo y Peralta se sumaron a un plantel que «sacó patente de ganador», quedando en la gran historia del club con el logro obtenido. Solamente le ha quedado en el debe conseguir algún título internacional, uno de los grandes méritos de aquellos muchachos de principios de los 70. *
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