El libro del Picaflor

Picaflor, ¿no fue ayer a Jardines de Hipódromo?

–Lamentablemente, no.

–¿Qué le pasó?

–Lo que pasa es que El Picaflor no vive sólo del fútbol, tiene otras obligaciones y compromisos y no pudo asistir al partido.

–¿Tiene merca buena para hoy?

–Tampoco se cebe porque todos los días no es carnaval. Para demostrarle que El Picaflor igual succiona buena información a pesar que no pudo concurrir a Jardines, le va a contar una historia que ocurrió hace unos 20 días en Asunción del Paraguay pero está vigente porque nadie se refirió a ella.

–¿Usted también tiene informantes en Paraguay?

–Por supuesto.

–Cuente, cuente y no se agrande que le queda feo.

-La designación del nuevo Comité de Arbitrajes no fue un mero trámite en el Consejo Ejecutivo de la CSF. Acá llegó la información fría, protocolar pero el informante del plumífero le confesó que el doctor Nicolás Leoz se puso los pantalones cuando pretendieron cambiarle a su candidato de Uruguay.

–¿Cómo?

–Como acaba de escucharlo. Aunque usted no lo crea, el presidente de la AUF y vicepresidente de la CSF llevó en su carpeta a un candidato que el doctor Leoz vetó e impuso a su persona de confianza.

–Perdón, ¿Figueredo entonces no fue el que postuló a Juan Daniel Cardellino para el Comité de Arbitrajes de la CSF?

–No señor. Esta información que traigo es posta, posta y es probable que alguno salga a desmentir la misma pero el informante del Troquílido le contó con lujo de detalles el incidente.

–Siga, siga porque esto sí que me interesa sobremanera.

–Figueredo, en forma sigilosa trabajó la candidatura de Juan José Fortunatto para integrar el Comité de Arbitrajes de la CSF, pensando que Juan Daniel Cardellino iba a seguir ocupando el cargo de asesor de Leoz. Cuando llegó el momento de elegir a los candidatos, Figueredo postuló a Fortunatto pero Leoz saltó como pelota de goma y le dijo: «El candidato de Uruguay ya lo tengo, se llama Juan Daniel Cardellino».

–¿Así nomás?

–Sin anestesia. Leoz se puso muy cabrero porque no entendía cuál era la estrategia de Figueredo de sacar a un hombre que ha sido muy leal a él y a la Confederación para designar a Fortunatto que hace años está por fuera de la cocina del arbitraje continental. Fortunatto es una personalidad del referato, un hombre muy correcto, honesto, laburante, actúa como Comisario Inspector en partidos de la CSF, pero Leoz respaldó a muerte a su amigo Cardellino y lo designó en el Comité de Arbitrajes.

–Figueredo sólo cuenta las ganadas; las perdidas y empatadas no las incluye en sus estadísticas.

–Esta información es posta, posta. Cardellino que ha sido muy cuestionado por algunos árbitros internacionales –en realidad por todos porque firmaron una carta pidiendo su renuncia en el 2000– salió fortalecido y ahora corta el bacalao. Fíjese si antes como asesor de Leoz era un engranaje muy influyente en las decisiones del Comité, ahora, como miembro titular va a imponer sus ideas y no lo van a arrear con el poncho.

El informante del plumífero le aseguró que Figueredo volvió a Montevideo con un «entripao» en la garganta, porque no pudo convencer a Leoz para cortarle las alas a Cardellino que se ha manejado como un piloto muy experiente en medio de la tempestad. Pero mire que no fue lo único que le contó el informante. Hay más información proveniente desde Asunción, vinculada con los árbitros uruguayos. *

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