"PERALTAZO" EN LA HORA Y YA ESTA...

Más de media Copa en el bolso

Si hay un equipo que tiene entre sus filas un jugador de la categoría y el talento de Horacio Peralta, que brilla por sí solo aún cuando los nubarrones de la mediocridad del juego tapan el partido, entonces ese equipo corre con ventaja. Y Nacional tiene en el «Chino» un jugador diferente, que podrá estar en el banco de suplentes 69 minutos como ayer  un lujo peligroso que el técnico Carreño se dio  pero tiene una oportunidad, saca la galera y puede hacer delirar a la hinchada, como pasó ayer en Jardines.

Fue triunfo tricolor en la primera final, pero fue un goce doble porque fue en la hora y los triunfos en la hora siempre saben a un gustito especial. A eso hay que agregarle que era una final y para rematar, de visita en una cancha donde los bolsos se habían ido derrotados los últimos tres encuentros jugado. Todo dicho.

A todo fragor

Antes, el partido se hizo muy entretenido y no se equivocan quienes dicen que las finales llevan intrínseco una motivación especial, se juega con el corazón, se pone lo que hay que poner, se ven los que tienen clase y talento y muchas veces, lamentablemente, quedan en evidencia los futbolistas a los que este tipo de partidos les queda grande.

Nacional sorprendió con la integración, por jugar con una línea de cuatro muy marcada con tres hombres para destruir y «raspar» en mitad del campo y con el «brasuca» Cassiano para alimentar de fútbol al «Chengue» Morales, que estuvo muy despierto y al africano Webo.

Danubio tuvo su esquematizado sistema de línea de tres, con carrileros muy activos  fundamentalmente Anchén  con Sosa y Pouso como motores y con el talento de Da Silva para poner de cara al gol a Perrone y al «pampeano» Biaggio.

La sorpresa fue de todos modos, no ver a Peralta en la cancha de pique, lo que significó que Danubio tuviera un problema menos a solucionar y pudiera manejar el balón a su antojo al menos en los primeros 10 minutos, cuando precisamente los dueños de casa arreciaron contra el arco de Munúa. Después Nacional emparejó y tuvo unos 15 minutos electrizantes en los cuales el «Chengue por dos veces, pudo irse a gritar algún gol con su hinchada. Los casi-casi goles entusiasmaban a los presentes.

Después otra vez Danubio que tuvo la manija del juego, pudo llegar a concretar el ansiado gol, pero el marcador «se fue» al descanso cerrado pero con un buen augurio para el complemento.

Goles que son amores

Jamás se sabrá si el gol del argentino Biaggio cuando casi arrancaba el partido a los 2′  tras una corrida y un remate cruzado por sector derecho del ataque danubiano  fue un aditivo o por el contrario resultó contraproducente para el local, porque ese gol despertó a los tricolores y le bastaron tan solo 4 minutos, para poner el empate, ante una arremetida del «Chengue», que el «palillo» Vanzini culminó metiendo la suela para que la pelota fuera a besar las redes danubianas.

Un baldazo de agua fría y un golpe que tambaleó al dueño de casa. Sin embargo se repuso y se volvió a enderezar. Después hubo muchas jugadas que pudieron terminar adentro de los arcos en varias ocasiones pero el cronómetro se aliaba con ambos y los invitaba a definir en la revancha el próximo domingo.

Creo incluso que los cambios a los que acudieron ambos técnicos, lejos de modificar el aspecto anodino en el que había caído el partido, ayudaron a que el mismo se fuera casi sin sobresaltos.

Cada saque de Munúa evidenciaba la conformidad tricolor con la igualdad. Un empate en Jardines  teniendo en cuenta antecedentes  era un buen negocio y si se lo proponían lo firmaba. Danubio si bien no supo aprovechar la localía, al menos quedaba en óptimas condiciones para ganar la revancha. No estaba mal de todos modos. Pero llegó esa jugada clave y letal para la franja.

Se jugaban los descuentos. Lima en el afán de sacar el balón a las apuradas, cometió una falta innecesaria a Del Campo. Peralta  que casi no había aparecido, acomodó el balón  casi como un córner corto. Frotó la lámpara y le prendió de zurda. La pelota fue directo a Bordad pero el golero calculó mal y se le fue a las redes. Gol y gozo tricolor que pudo extenderse incluso cuando segundos más tarde el mismo Peralta mandó la pelota por los aires perdiéndose el tercero.

Para Danubio fue una derrota que duele hasta el martirio y que sólo sanará si el domingo gana y estira la definición tres días más a una finalísima. De lo contrario, este mismo domingo Nacional se quedará con el tricampeonato uruguayo. *

DANUBIO 1

Ignacio Bordad (4)

Jadson Viera (5)

Máximo Lucas (5)

Walt Báez (5)

Jorge Anchén (6)

Marcelo Sosa (5)

Omar Pouso (5)

Pablo Lima (4)

Ruben Da Silva (6)

Diego Perrone (4)

Claudio Biaggio (5)

DT: Jorge Fossati.

Suplentes: Joaquín Hernández, Darwin Quintana, Bruno Silva, Christian Callejas.

Cambios: 61´ Ignacio González (4) por Ruben Da Silva, 79´ Juan Manuel Olivera (-) por Claudio Biaggio, 89´ Diego Rariz (-) por Omar Pouso.

 

NACIONAL 2

Gustavo Munúa (5)

Martín Del Campo (5)

Andrés Scotti (5)

Alejandro Lembo (5)

Daniel Leites (4)

Gustavo Méndez (5)

Oscar Morales (5)

Marco Vanzini (7)

Cassiano Mendes (6)

Richard Morales (6)

Pierre Webo (5)

DT: Daniel Carreño.

Suplentes: Leonardo Romay, Walter Fabián Coelho, Fernando Machado, Alvaro Méndez.

Cambios: 60´ Julio Rodríguez (6) por Cassiano Mendes, 69´ Walter Horacio Peralta (6) por Pierre Webo, 89´ Carlos Camejo (-) por Marco Vanzini.

 

Goles: 47´ Claudio Biaggio (D), 51´ Marco Vanzini (N), 90´ (+1) Walter Horacio Peralta (N).

Tarjetas amarillas: 2´ Gustavo Méndez (N), 18´ Claudio Biaggio (D), 26´ Daniel Leites (N), 41´ Ruben Da Silva (D), 56´ Máximo Lucas (D), 65´ Gustavo Munúa (N), 69´ Pablo Lima (D).

Jueces: Martín Vázquez (5), Fernando Cresci y Alvaro Sacarelo.

Cuarto árbitro: Roberto Silvera.

Cancha: Estadio Jardines del Hipódromo.

Público: 10.000 espectadores.

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