Vida y obra de Les Luthiers
Gerardo Masana murió en noviembre de 1973. Montevideo lo conoció a fines de 1972, cuando Les Luthiers vinieron al Stella D’Italia. Los espectadores uruguayos no lo vieron nunca más y la fama mundial del grupo argentino continuó cimentándose en el resto de sus integrantes. Pero durante estos 29 años todos los programas de mano que se entregan al público en los teatros, dejan claramente establecido: Fundado por Gerardo Masana en 1967.
«Nunca tuve vocación por la música, pero sí por la escritura». -dice Sebastián- Escribí cuentos, obras de teatro y guiones cinematográficos, y soy fanático de las historietas. He escrito guiones de historietas para editoriales argentinas e italianas».
Gerardo y su padre tenían bibliotecas muy bien provistas. La pasión que desarrolló Sebastián por la lectura se equilibró con el humor y la música de Les Luthiers.
«Papá murió cuando yo tenía siete años. Mi infancia estuvo marcada por Les Luthiers. Ellos venían a casa, ensayaban, armaban los espectáculos y yo merodeaba y escuchaba lo que hacían. Cuando se grabó «Voglio entrare per la finestra», yo estaba en el estudio de grabación y en cierto momento vi que uno de los técnicos hablaba con papá y me miraban de reojo. Papá se acercó y me dijo que necesitaban una voz de niño que gritara «Â¡Mamma! ¡Mamma!» para incluir en el griterío que se produce al final. Dije que sí, pero cuando me encerraron en una cabina donde había un micrófono que me pareció gigantesco, me asusté y salí corriendo. Así me perdí de participar en un disco de Les Luthiers».
Siempre le llamó la atención el reconocimiento y la admiración que el resto del grupo profesaba hacia su padre. «Papá era un líder natural, todos lo escuchaban con respeto, presentaba argumentos sólidos, nunca hablaba de más ni levantaba la voz. Además sabía reconocer sus propias limitaciones. Cuando el grupo todavía se llamaba I Musicisti, papá cedió su rol protagónico de «Il Figlio del Pirata» a Jorge Schushein porque éste tenía mejor voz. En otro momento le dejó la dirección musical de Les Luthiers a Carlos Núñez Cortés, porque admitió que el resultado iba a ser mejor».
Gerardo era hijo de catalanes y sus dos abuelos eran actores, uno dramático y otro cómico. De ellos aprendió que el humor podía convivir con la interpretación seria y solemne. Ambos ejercieron su vocación actoral en Argentina y llegaron a compartir el escenario con figuras de la talla de Margarita Xirgu.
«El abuelo materno era además un artesano, había trabajado en Barcelona con el gran arquitecto Antonio Gaudí. De él heredó mi padre la habilidad manual para fabricar los instrumentos informales que inventaba». El libro de Sebastián Masana contará la vida de su padre y la fascinante historia de los orígenes de Les Luthiers, en ese entorno cultural especialísimo que fue la Universidad argentina en los años 60. «He entrevistado a los amigos y a muchas personas que conocieron a papá y estuvieron ligados a Les Luthiers: cantantes líricos, productores discográficos, asistentes y colaboradores. Voy a reproducir las anécdotas que me han contado y las fotografías, mayormente inéditas, que me han entregado. Mi madre encontró las cartas que papá escribió a sus padres y a su hermana en 1966 y 1967, cuando ellos estaban en EEUU. En ellas se relatan, como si fuera un diario personal, varios episodios vinculados con la creación y los primeros pasos de Les Luthiers. Es un material riquísimo y verdaderamente histórico». *
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