Alimentando el espíritu

La actriz Selva Alemán y la cantante Inés Rinaldi están en Montevideo junto a Antonio Grimau, Thelma Biral y Duilio Marzio presentando la obra «Reconocernos» un repaso a la historia argentina a través de su música y literatura.

El espectáculo con la dirección musical de Juan Carlos Cuacci y dirigido por Oscar Barney Finn fue una puesta en escena independiente financiada por los propios autores.

El entusiasmo que las dos artistas tienen con la obra es palpable en toda la charla y se nota especialmente cuando Selva Alemán comienza a leerme fragmentos del guión.

«Hoy nuestro compromiso radica en luchar contra todas las causas de la violencia. Hay una violencia pesimista? Desde mi punto de vista no hay ni violencia buena, ni violencia justa, ni violencia legítima. La violencia es en sí mala. Expresa una derrota, la de no poder tomar al otro como un fin en sí mismo, la de no poder respetarlo en su humanidad». «Es un fragmento de Juan Pablo Feinman», dice Selva Alemán. «Te leo otro de Manuel Puig»:

«El mal está en nuestras raíces bajo tierra, allí donde herir para curar. El mal nos sube a los argentinos como la savia dentro del tronco nuestro. Nuestras desgracias, son la ramificación de las desgracias antiguas. Nuestro pasado es la mentira. Y en la mentira seguimos viviendo»

 

La cantidad de autores que se manejan dan la idea de un espectáculo muy ambicioso

Selva Alemán: -Es un trabajo de mucho tiempo que se tomó Oscar Barney Finn, haciendo una recopilación de diversos autores, sacando pedacitos y con cada uno de estos textos de diferentes autores argentinos se va contando nuestra historia, se va hablando de nuestra identidad.

Inés Rinaldi: -Lo que Barney hizo es de una delicadeza muy grande. «Ambicioso» es una palabra que puede confundirse con pretensión. No es así en este caso, creo que lo que quiso hacer es reactivar todo aquello que no por responsabilidad nuestra está tapado: la memoria, el pensamiento, la identidad, la cultura. Estamos muy necesitados de reconocer que aun estamos vivos y de conocer todo lo que nos antecedió.

SA.: -Barney dice que Reconocernos es una manera de resistir al olvido. Muchas veces los argentinos dejamos las cosas de lado. Pero miramos al pasado para ver nuestras heridas y tratar de cicatrizarlas para poder funcionar mejor en el presente y en el futuro.

 

En la obra esas heridas del pasado están mostradas desde la literatura y desde la música…

SA: -Siempre es por el camino de lo creativo, por eso tantos autores y tantos textos.

 

La cultura va siendo siempre testigo de su época.

IR: -En este espectáculo los actores tiene una misión maravillosa que es decir textos representando personajes distintos, que según la visión de ese autor participaron en la historia. Es un trabajo muy delicado, el pasar de una personalidad a otra e irle dando al espectador esa impresión.

 

¿Cómo se integran música y literatura en la obra?

IR: -La música está porque al igual que la literatura, la música es parte de la raíz cultural. A veces una canción marca una década o rúbrica un diálogo amoroso o un planteo social.

S.A.: -Por ejemplo cuando se habla de Malvinas se termina con la canción de María Elena Walsh «Lágrimas», ahí queda muy clara la relación. O en el final con el tema de Fito Páez «Yo vengo a ofrecer mi corazón».

 

En tiempos de crisis pareciera que la gente necesita sentirse identificada con sus raíces. ¿Lo han visto así con esta obra?

SA: -Lo creemos fervientemente. La gente necesita identificarse con lo que se ha dicho, con lo que se ha escrito y con los artistas con lo que es un dolor que compartimos. En la obra, por ejemplo, se habla de la inmigración que llegó a estos países, pero también del exilio, por la dictadura militar que padecimos y por el momento actual en el que la gente se va buscando un mejor lugar para vivir o un trabajo.

IR: -Nosotros queríamos venir a Uruguay porque nos parecía que el público uruguayo que es mucho más teatrero que el argentino iba a disfrutar especialmente de este espectáculo.

SA.: -Es un espectáculo que a nosotros nos llena de orgullo. Terminamos de hacerlo y estamos plenos, nos quedamos charlando con el público de lo que nos pasó, de lo que les ocurrió a ellos. Pensamos que acá también lo van a aceptar así. Para mi es un refugio en este momento de tanto mal gusto, de que los medios utilizan tan mal el idioma. Refugiarse en Borges, en Discépolo, en María Elena Walsh o en Fito Páez, en Cortázar o en Gelman, es un orgullo.

 

¿Qué medio preferís para expresarte como actriz?

-Me gustan todos por ser justamente muy diferentes. En el cine aprendí a trabajar con los pensamientos y eso me gusta, porque son trabajos muy intensos, muy de adentro. La televisión tiene una familiaridad para mi impresionante. Me encanta porque es una mezcla, porque hay un montón de gente ahí atrás, porque tiene continuidad, cosa que el cine no tiene y están los primeros planos que el teatro no tiene. Es una mezcla que me entusiasma. El teatro es el único lugar donde lo que ocurre, ocurre sólo en ese momento. Toda la expresión está al mango, lo gestual, la voz, los sentimientos, los pensamientos. Lo que me pasa con el teatro, es que me limita mucho en mi vida personal. Con este espectáculo no me pasa.

 

-¿En estos tiempos que estamos viviendo, en qué puede incidir la cultura?

SA.: -Creo que la cultura junto con la educación, es lo único que hace que los pueblos puedan ser libres, es lo único que permite al ser humano entender lo que ocurre, pensar y poder elegir. En el poder elegir uno encuentra la libertad. Yo sé que hay otras prioridades, que hay gente que no tiene para comer, pero la educación y la cultura son el alimento del espíritu y cada vez lo creo más firmemente.

 

¿La crisis ha resentido lo cultural?

SA.: -Sí, en el sentido de que hay menos espacio para los buenos proyectos, pero por ejemplo el cine surge con una fuerza impresionante, el teatro que se está haciendo con muy distintos caminos y experiencias es muy fuerte.

IR: -Lo que pasa es que desde los gobiernos tratan de que la cultura no avance, de que la educación sea horrible y que la salud sea nefasta, pero eso no pasa desde los que hacemos y vivimos de esto. Como nosotros hay muchísima gente, en la cultura, en la salud y en la educación, que estamos todos el tiempo inventando, creando y transformando a pesar de la maquinaria que intenta tapar todo esto es una resistencia permanente.

SA.: -Este es nuestro lugar de resistencia. Porque yo podría estar con mi marido, que es un actor muy conocido, haciendo una comedia y llenándonos de plata, pero sin embargo estamos haciendo esto, porque creemos que es lo que sirve.

IR: -Por lo menos hay que pasar por el lugar que a uno le ha tocado vivir de la manera más digna y coherente a lo que uno siente y piensa. *

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