Busco mi destino
Un cuerpo aparece flotando en el océano para perplejidad de una tripulación de pescadores que lo rescata. El individuo posee dos perforaciones de bala y, curiosamente, una especie de chip donde aparece una cuenta bancaria en Suiza. Sobrevivirá y, de pronto, los signos de interrogación lo perturbarán, más concretamente lo pondrán en ese límite desesperado de no saberse, de no recordar absolutamente nada. No es. ¿Quién soy?
Identidad desconocida (Bourne identity), de Doug Liman, en principio atrae por la idea de un agente secreto o, más ajustadamente, un sicario que trabaja en misiones solitarias y clasificadas para los Estados Unidos, que de pronto –pese a su estado amnésico– comienza a desplegar sus aptitudes mentales y sobre todo físicas y no puede siquiera intuir a qué atribuirlas. Todo un abismo existencial.
La noción angustiante de no pertenecer a un entorno o un paisaje, de no encajar en absolutamente nada era, desde luego, un tópico a explorar desde un lugar reflexivo. Pero Liman optará por un relato de acción, una suerte de sin aliento, de corre por conocer tu identidad que tendrá climas de alto voltaje dramático y gran resolución cinematográfica en un itinerario o peripecia que, James Bourne o Michael Kane, vaya apellidos para el personaje de Damon, quien se convertirá en un peligro institucional para quienes lo comandan a distancia y le han perdido el rastro (los siempre eficientes Chris Cooper y Brian Cox) y saldrán a cazarlo, tanto como las autoridades con asiento en París después que el personaje comienza a atar cabos y acumular datos, luego de conocer a una mujer a la que no le otorgan la visa para ingresar a Estados Unidos, primera intervención en una superproducción de la estupenda Franka Potente (protagonista de filmes formidables como Corre, Lola, corre y Anatomía).
La idea no sé quién soy o de remar desesperadamente para descifrar la multiplicidad de sus identidades sin saber cuál es la verdadera (todo un nowhere man, sí) suponía, tal vez, el tópico a revisar con un tono menos estridente. Finalmente, el acento estará en la fórmula de la acción, en los climas o secuencias de una intensidad que irá creciendo a medida que fluye el relato y se van conectando todas las pistas, todos los rastros de un pasado que a, James Bourne, no le rebota en los espejos y que siente, internamente, que peligra cada vez más su vida y la de su partner.
Lo cierto es que a diferencia de otros filmes de acción, Identidad Desconocida funciona. Porque la trama nunca decae, aun cuando se acuda a convenciones del género y el rendimiento actoral supera las expectativas previas, especialmente en el caso de Matt Damon, no acostumbrado a este tipo de métrica cinematográfica.
Franka Potente, desde luego, tiene el don de la versatilidad aunque aquí aparezca un tanto contenida por el protagonismo de Damon. Chris Cooper, ese notable actor de múltiples rostros, compone al hombre duro que dispone de toda la alta tecnología y de todos letales agentes para perseguir obsesivamente a ese James Bourne/Michael Kane que corre por las calles parisinas buscando descubrirse. Brian Cox, por otro lado, es el ejemplo de rectitud del establishment que redondea una diversidad de personajes que hacen más que interesanrte este proyecto donde hay vértigo, suspenso, escenas de una tensión doblegadora, mucho roce físico hasta el desenlace que todos los espectadores seguramente esperarán. *
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