"BOUNCE", DE BON JOVI, UN NUEVO DISCO CON UNA LETRISTICA SIMPLONA

El encanto del facilismo

1on Bon Jovi es de esos compositores que, durante su ya larga trayectoria dentro del mapa de la cultura rock, arrebata los clisés de la época y los recrea sin ningún empacho. Podría decirse que Bounce, su flamante disco, es el reflejo más cabal de una actitud estética y estilística nunca demasiado autoexigente y sorpresiva. Es decir que referimos a un diseño de modelar canción pop-rock que le ha otorgado no precisamente prestigio sino una popularidad mucho más generosa que el resultado de sus embalajes compositivos.

Actualmente parece más promisoria su tentativa carrera como actor -en donde ha tenido sus aciertos para sorpresa de muchos críticos-, que esta aventura con una banda que tendrá su fuerte sonoridad, sus rebajes, sus tramas arreglísticas hechas con solvencia pero sin vuelo alguno. Ni hablar, entonces, de una letrística simplona, tal vez escrita para darle una coloración vocal al grupo de melodías que se pareccen entre sí y que tienen hallazgos parcialísimos, pero sobre todo esa limitación que ha sido toda una constante en su itinerario. Que Bon Jovi haya construido una imagen y acaso una personalidad sonora no es, claro está, una comprobación fehaciente e irrefutable de que se trata de un compositor mayor.

Si se mide de esta forma, bueno, Jon Bon Jovi -con todo su empecinamiento de no diluirse dentro de la escena musical- vendría a ser la excepción que hace a la regla: prácticamente todas las canciones de Bounce están construidas en base a todas las convenciones o lugares comunes que cualquier oyente puede llegar a imaginar.

No se puede ser tan turro, Bon Jovi, y todavía exhibirlo sin empachos: se puede cancherar con la eterna juventud; se puede envolver al público con la alusión a los desgraciados episodios ocurridos en Nueva York el 11 de setiembre de 2001; se puede roquear con todos los tics utilizables sabiendo que la tribu estará allí, los incondicionales de siempre, aunque los riffs no sean nada asombrosos o tan siquiera sutiles o elaborados. Pero Bounce, del cual suena todo el tiempo la precisamente ganchera «Everyday», es acaso la comprobación de talento corto del pequeño Jon.

Un talento menor, acaso una sensibilidad que ha tenido que acudir a la persistencia para estar allí, sonando en el aire o en la compactera, con intenciones de actualizarse pero nadita más. *

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