Construyéndonos en imágenes
Integrante y fundador de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, estuvo de paso por La Habana, el conocido director e investigador argentino Octavio Getino, en esta oportunidad, brindó una conferencia sobre el momento actual de la Industria Audiovisual y Cultural en América Latina.
Se acerca diciembre y se empieza a palpitar el clima del XXIV Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Octavio Getino se adelantó y compartió una conferencia en las instalaciones del ICAIC; al finalizar sostuvo este diálogo exclusivo con LA REPUBLICA:
–¿Considera que los Festivales Latinoamericanos de Cine son un medio válido para expresar diversas identidades?
—No sólo son válidos sino que también necesarios. Gracias a ellos podemos intercambiar experiencias entre nuestras cinematografías y nuestros cineastas. Promover estos eventos nos permite insistir en temas fundamentales como los de la coproducción, el mercado común y la integración regional. No importa que los resultados inmediatos no están a la altura de nuestras urgencias. La realización de estos festivales es una de las formas de ir construyendo un proyecto de cine latinoamericano, aquel que desde la diversidad de temas, tratamientos y miradas autorales, exprese la vocación de confluencia e intercambio que anima a nuestras culturas. También es obvio que un proyecto semejante no será resuelto solamente con la existencia de festivales.
–¿Tiene futuro nuestro cine sin mercados ni políticas culturales?
–Sabemos que la producción de películas en América Latina sólo es capaz de traspasar fronteras nacionales, cuando antes logra interesar dentro de las mismas. Así lo prueba la historia de las más de once mil películas de largometraje realizadas en el continente desde los años 30. Más del 90% de los espectadores y de las recaudaciones de nuestras películas, procede de los espacios locales.
Existen carencias en materia de políticas públicas y privadas concebidas para incrementar la circulación en la región. No es ni será fácil resolver esta situación. Debe crecer entre los cineastas y los gobiernos la conciencia de que vivimos una etapa de continentalismos, y que si no articulamos nuestros recursos y capacidades será imposible competir frente a la coalición «Tío Sam-Hollywood», dueña de la mayor parte de lo que difunde en las pantallas grandes y chicas del mundo. Todo lo que se ha hecho en cine y en audiovisual en el continente fue siempre resultado de inversiones y la creatividad, de productores y cineastas locales, antes que de la ayuda ajena. Hemos podido construir imágenes propias, muchas de las cuales expresan la situación y los sueños de nuestros pueblos, y sin las cuales se resentiría buena parte de las identidades culturales, y en consecuencia, la posibilidad de un verdadero desarrollo.
–Se aproxima una reunión en Río que abordará algunos de estos temas, ¿qué expectativas podemos tener de este tipo de encuentros?
–Cuando del debate se pasa al campo de las propuestas las expectativas crecen. A su vez, la expectativa es mayor si se observa que la defensa de las industrias culturales, más allá de su dimensión económica y de su importancia en el empleo, ha de reconocerlas como portadoras de las identidades y los imaginarios culturales de nuestros pueblos. Hay antecedentes importantes de encuentros en Argentina, Uruguay, Brasil y Chile.
No es un trabajo fácil ni tampoco de corto plazo pero apostamos a que los gobiernos converjan con autores, artistas e intérpretes, firmas y empresas en el tratamiento de un campo fundamental como lo es el de las industrias culturales por su importante incidencia en la economía, el empleo, la cultura, los intercambios y la integración regional. *
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