Los caminos del buen cine
El acontecimiento incluyó filmes de Bosnia, España, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Brasil y una Muestra Especial de Cine Mexicano que, debido al éxito obtenido, se continuó durante una semana más.
Es probable que dos de las grandes estrellas de este firmamento cinematográfico hayan sido –precisamente– la película azteca El crimen del Padre Amaro, de Carlos Carrera y Hable con ella, nuevo opus de Pedro Almodóvar, el inagotable cineasta manchego.
El largometraje mexicano, interpretado por Gael García Bernal, vino precedido de una escandalosa «anticampaña», promovida por la iglesia debido a una temática que involucraba al personaje protagónico en una historia de sexo, corrupción y muerte. (Un argumento que también aquí conmovió sensibilidades, despertando algún encontronazo que otro, algún editorial censor y la prohibición de que dicha película fuese anunciada en la cartelera cinematográfica de alguna prensa). Por su parte, Almodóvar (Hable con ella ), demostró que está en la plenitud de su carrera cinematográfica, con un título poco menos que imprescindible y cercano a lo que podría ser considerado una obra mayor.
Con un dominio absoluto de su calidad narrativa, el director de Todo sobre mi madre, Atame y La ley del deseo logró redondear una historia sobre pasiones patológicas, mujeres en coma y resurrecciones amorosas con mano maestra. Quizás la mejor película de este dignísimo representante de la Madre Patria.
No menos removedora, por cierto, resultó la faena de David Lynch con su delirante propuesta Mulholland Drive que aquí se tradujo como El camino de los sueños para dar una pista sobre el carácter onírico de lo que aparece en pantalla. Obviamente, la producción levantó adhesiones y rechazos aunque, a nivel internacional, la prensa especializada le ha otorgado estimables reconocimientos entre los que figuran el Premio al Mejor Filme de la National Society Film Critics Awards de Estados Unidos, el Premio al Mejor Director de Los Angeles Film Critics Associoation Awards y el Premio al Mejor Filme del New York Critics Circle Awards.
Pero estas producciones de lujo no agotaron la panzada cinematográfica porque también el francés Laurent Canntent (el mismo de Recursos humanos) hizo acto de presencia con El empleo del tiempo, otro título de altísimo vuelo que puede considerarse –junto a los filmes ya señalados– como lo mejor que ha podido verse en la presente temporada. Basado en un hecho real de desenlace trágico (que aquí el filme recicla), la obra de Cantent supuso (y supone) una enigmática radiografía de la conducta humana y la posible falta de sentido que, para algunos, puede tener la vida. Impresionante.
Un calificativo que, en la misma forma, le hace honor a No man´s land o, traducción mediante, El último día el último Oscar a la Mejor Película Extranjera que Bosnia obtuvo de la mano del director Danis Tanovic y su desgarradora historia sobre el conflicto entre bosnios y serbios, particularizado en el choque de tres personas en una trinchera y el posterior despliegue masivo que la prensa acreditada realiza sobre esa situación fortuita. Un dedazo acusador que tocó en el corazón a todos y cada uno de los espectadores, sin duda.
Por su parte, Venezuela también dijo presente con Tres noches, un inquietante narcotrhiller que, con el correspondiente legado de la serie negra, logró armar, a través de la mano directriz de Fernando Venturina, un atendible ejercicio policial con ramificaciones sociales. Un auténtico descenso a los infiernos del hampa caraqueña que ya ha conquistado siete premios internacionales en Rusia, Francia y México y que aquí se exhibió, a través del Festival Cinematográfico de Montevideo por única vez.
En otro orden de cosas, Las últimas órdenes de Fred Schepisi (con Bob Hoskins y Michael Caine); Fiesta de aniversario, dirigida e interpretada por Jennifer Jason Leight y Alan Cumming y Debajo del sol, del brasileño Walter Dalles aportaron su nivel de calidades varias para cerrar con broche de oro una propuesta que removió inercias (y promovió una multiplicada convocatoria) para disfrutar del mejor cine.
Esas ganas también aparecieron a la hora del cine mexicano donde títulos como Por la libre de Juan Carlos de Llaca; En el país de no pasa nada de María del carmen de Lara (Premio OCIC a la Mejor Película); Todo el poder de Fernando Sariñana; El segundo aire de Fernando Sariñana; Otilia Rauda, la mujer del pueblo de Dana Rotberg; De la calle de Gerardo Tort; Ave María de Eduardo Rossof; Del olvido al no me acuerdo de Juan Rulfo; Atlético San Pancho de Gustavo Loza y, sobre todo, Sin dejar huella de María Novaro (otros filmes que no volverán a ser exhibidos en nuestro país), lograron la mejor de las adhesiones. Enhorabuena. *
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