Chile: adiós a las tijeras

Luego de 14 años guardada bajo llave en alguna oscura bodega estatal, la película La última tentación de Cristo, del realizador estadounidense Martin Scorsese, podrá ver la luz en Chile e ingresar en majestad a las salas de cine.

La cinta de Scorsese, prohibida por un fallo de la Corte Suprema de Justicia, se suma a otras mil que los chilenos no han podido ver desde 1976 y que fueron beneficiadas con una Ley de Calificación Cinematográfica que aprobó el Congreso y que terminó definitivamente con la censura al cine.

«Con la nueva legislación queda nulo el fallo (que prohibió La última tentación de Cristo), dijo a Reuters el senador oficialista Roberto Muñoz.

«Con esta ley Chile se pone al nivel de los países que confían en la capacidad de selección, en el derecho a la libre expresión», comentó Muñoz.

Chile, el país más conservador de América Latina en moral y uno de los más liberales en comercio, mantenía como un fosilizado vestigio de la dictadura militar (1973-1990) una ley de cine que permitía que incluso mandos castrenses prohibieran o cortaran escenas de películas si no eran de su gusto.

La nueva normativa, que espera ser promulgada por el gobierno, permite la exhibición de cualquier producción cinematográfica que ahora sólo deberá ser calificada por edad considerando su contenido, de manera que filmes con violencia excesiva o pornografía no sean vistas por menores.

De este modo, sugerentes títulos como Orgía de placeres, Maniobras en la cama o Cuando las colegialas pecan, que fueron rechazados de plano por considerarlos pornográficos, ahora podrán ser vistos por mayores de 18 años en salas especiales, llamadas «X», alejadas de escuelas y de sectores residenciales.

El año pasado, el Congreso chileno aprobó una normativa que eliminaba la censura a las producciones audiovisuales, pero en el caso del cine fue condicionada a que los propios parlamentarios dieran el visto bueno a una ley complementaria de calificación cinematográfica.

Así, después de seis años de larga tramitación, un marco normativo rige tanto a la producción local como a la extranjera que ya no tendrá temor de presentar películas que después pudiesen ser prohibidas o simplemente cercenadas.

No sólo Scorsese podrá regocijarse con esta ley. Otros famosos realizadores como el irreverente Pedro Almodóvar e incluso el comediante Woody Allen también fueron afectados por la hoguera del antiguo Consejo de Calificación Cinematográfica.

Sus filmes Pepy, Lucy, Bom y otras chicas del montón y Todo lo que usted siempre quiso saber sobre sexo y no se atrevió a preguntar, respectivamente, engrosaban también la lista negra del cine chileno, así como Salvador, de Oliver Stone, referida al asesinato del arzobispo salvadoreño Oscar Romero.

«Hemos vivido demasiado tiempo con el Opus Dei (orden católica ultraconservadora) encima, dominados por un oscurantismo. Es tiempo de salir de la cáscara», dijo el director de cine Orlando Lubbert en una columna de un diario local.

La ley define tres categorías de calificación: para todo espectador, mayores de 14 años y mayores de 18 años, pero incluye la salvedad de que menores de edad puedan observar películas de adultos si son acompañados por sus padres o sus profesores.

Asimismo prohibe la mutilación de una cinta. «Es el inicio de abrir las mentes y tratar de ir con la libertad adelante como sociedad. Chile ha dado un paso muy importante pues es fundamental ver las películas prohibidas», comentó la diputada y actriz, Ximena Vidal.

Pese a que las cadenas de salas de cine, como las multinacionales Hoyts o Showcase, aún no tienen en sus carteleras las películas prohibidas, los chilenos esperan ver dentro de poco un emblema de la censura, como La última tentación de Cristo en cartelera y descubrir en la pantalla imágenes escondidas por décadas. *

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