FINAL DEL FESTIVAL DE VALLADOLID

Otro Premio para "Corazón de fuego"

El Jurado de la 47ª Edición de la Semana del Cine evitó prolijamente en la premiación, según la crítica, cualquier tono de polémica, al distinguir a los filmes considerados «menos incómodos».

Sweet Sixteen, agria y conmovedora historia de un adolescente que delinque para salvar a su madre de la pobreza, se hizo acreedor también al premio a la mejor fotografía (Barry Ackroyd).

Xingfu Shiguang (Tiempos felices), del chino Zhang Yimou, se llevó la Espiga de Plata del Jurado, el premio a la mejor actriz (Dong Jie), ex aequo con la española Adriana Ozores por La vida de nadie, y el premio de la crítica internacional.

El premio especial del jurado fue para el australiano The Tracker (El guía), de Rolf de Heer, y la mejor actuación masculina fue para los argentinos Federico Luppi, Héctor Alterio y Pepe Soriano por Corazón de fuego (distribuida internacionalemnte como»El último tren»), del uruguayo Diego Arsuaga, quien se llevó el Pilar Miró al mejor director debutante.

La ceremonia de conclusión incluyó la exhibición de la versión restaurada del clásico de Charles Chaplin El gran dictador (The Great Dictator, 1940).

Fuera de concurso estuvieron las polémicas Amén, de Costa-Gavras, y The Magdalene Sisters, de Peter Mullan, ambas de argumento incómodo para el Vaticano, la primera porque aborda el silencio de la Iglesia Católica ante el Holocausto y la segunda denunciando una historia de explotación.

Capturó la atención de los cinéfilos españoles la mirada fría y sin pudor en Ken Park, del norteamericano Larry Clark; el risueño infierno familiar del danés Pequeños contratiempos, de Annette K. Olesen, y la crudeza de la Alemania pos-unificación de Halbe Treppe (A mitad de camino), de Andreas Dresen.

Fuera de las palmas quedaron las dolientes interpretaciones de Ariane Ascaride en Marie-Jo et ses deux amours, indecisa entre su marido y su amante, y Stefania Rocca en Resurrezione, de los hermanos Paolo y Vittorio Taviani.

En el renglón masculino, si bien nada hizo sombra a los actores argentinos, fueron olvidados el rostro enigmático del nativo australiano David Gulpilil en The Tracker, el bonachón de Jorgen Kill en el danés Pequeños contratiempos, y el sufrido de Olivier Gourmet del belga Le fils, de Luc y Jean-Pierre Dardenne.

En materia de cortos, la Espiga de Oro fue para J’attendrai le suivant… (Espero al siguiente…), de Philippe Orreindy, (también premiado por la crítica), la de Plata ex aequo para Fait d’Hiver (Suceso de invierno), de Dirk Belien (Bélgica), y Tempo, de Per Carleson (Suecia).

La mención especial correspondió a De Mesmer, con amor o Té para dos, de Salvador Aguirre y Alejandro Lubezki (México), y el UIP Valladolid para At Dawning (Al alba), de Martin Jones (Gran Bretaña).

El jurado de «Tiempo de Historia» (documentales) falló en favor de Etre at avoir (Ser y tener), de Nicolas Philibert (Francia), y en subalterna a Alt om min far (Todo sobre mi padre), de Even Benestad (Noruega) y El efecto Iguazú de Pere Joan Ventura (España).

Los premios del público fueron para Corazón e fuego de Diego Arsuaga (Uruguay-Argentina-España) en la sección oficial, y para Rabbit-proof Fence de Phillip Noyce (Australia), y el corto Revolución de Martín Rosete (España), en la de «Punto de encuentro» (Informativa), estos dos últimos munidos de 12.000 y 3.000 euros para el productor. *

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