El arte de escuchar
ANDRES TORRON
Werner vino a dar un seminario-taller en la Escuela Universitaria de Música de la Universidad de la República y a dirigir diversas actividades sobre Paisaje sonoro. Entre otras coas realizó «paseos sonoros» por diversos lugares de Montevideo, previéndose la realización de un CD sobre el paisaje sonoro montevideano.
Con la colaboración de Daniel Maggiolo, docente de la Escuela Universitaria de música, que sirvió de traductor, la conversación con Werner comenzó hablando de esos paseos sonoros.
¨Me intereso muy especialmente por los paisajes sonoros urbanos» –dice el musicólogo alemán–, «una de las metodologías fundamentales del paisaje sonoro en la ciudad es lo que se llama paseos sonoros, recorrer una ciudad descubriendo sus sonidos Allí hay una interacción de todos los sentidos. Cuando uno es capaz de escuchar muy finamente la ciudad, se genera un proceso que modifica la forma en que percibe las cosas.
Está también el fenómeno de la comprensión intercultural. Yo nunca había oído a América latina. Quiero tener una comprensión de cómo se oye América Latina, porque los paisajes sonoros son un reflejo de la sociedad.
Hay una característica diferente de este proyecto. En general las iniciativas salen del hemisferio norte. Los investigadores del hemisferio norte vienen a llevarse sonidos exóticos del sur y desde el Norte hacen sus reflexiones sobre lo que escucharon. En est caso el proceso se hizo de manera inversa, la iniciativa surgió desde Montevideo».
–¿Cómo surge el término paisaje sonoro?
–Es un neologismo creado por Murray Shaffer hace aproximadamente treinta años. Shaffer es el padre de todos los temas que están relacionados con la realidad sonora. En primera instancia la palabra establece una relación con el paisaje visual, pero hay también un paisaje sonoro, esa sería la parte física del termino.
El segundo nivel del término paisaje sonoro es la disposición que tiene cada individuo para escuchar. Eso tiene también que ver con el aspecto psicológico. Porque escuchar es un hecho físico, no es más que una transformación de energía. Pero la disposición a escuchar tiene que ver con lo psicológico. También hay que tener en cuenta las escalas de valores de los individuos con respecto al sonido. Cómo valora cada persona su entorno sonoro.
Y el último nivel es la ecología acústica, casi un sinónimo de paisaje sonoro. En ese nivel está la relación de la acústica con todo el medio ambiente.
Si sólo se hace la primera parte uno se queda sólo en grabar sonidos, el segundo y el tercer aspecto tienen que ver más con la sicología y la estética y el último aspecto, que tiene que ver con la relación entre acústica y medio ambiente, es una actividad de tipo militante. Los estudios de paisaje sonoro juntan todas esas cosas. Se trata de un trabajo interdisciplinario desde el principio mismo de la concepción de los estudios. Hay distintas disciplinas que están involucradas en este proceso: la música, la sicología, la paisajística, la planificación urbana, la medicina.
–¿Ese estudio el paisaje sonoro, nació con las grandes ciudades?
–Una de las fuentes son las ciudades y el ruido urbano. Pero otro aspecto es cómo desarrollar una escuela de la audición, es decir cómo entrenar el oído a partir de distintas disciplinas que se combinan. Dentro del paisaje sonoro entra la música, la palabra, los sonidos de la vida de la vida cotidiana y los sonidos sintéticos, sin dejar de lado el silencio. Shaffer inventó todo un conjunto de conceptos nuevos.
Lo que se llamó diseño acústico tiene que ver especialmente con la estructuración sonora de la vida cotidiana en la que uno está inmerso. Por ejemplo los sonidos de una casa, los sonidos de los electrodomésticos, los sonidos de la ciudad en general. El diseño acústico implica un participación activa en la conformación del medio ambiente, no es algo pasivo.
Por eso para Shaffer era tan importante educar el oído. Sólo quien tenga un oído educado será capaz de diseñar acústicamente su entorno.
Shaffer dice literalmente que con el diseño acústico se puede estructurar los sonidos del futuro como si fueran una pieza musical. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad