Carlos Saura vuelve al flamenco
«Con los años me he vuelto filósofo y no me dejo deprimir por las malas críticas», declaró Carlos Saura al presentar en Valladolid su último filme, Salomé, proyectado ayer fuera de concurso en la 47ª Semana Internacional de Cine (Seminci).
Este no es el caso de Salomé, estrenada con gran éxito de público, de crítica y de venta en el último festival de Montreal y que se exhibirá a partir del 22 de noviembre en Madrid, del 13 de diciembre en París y en los meses siguientes en toda Europa y el resto del mundo.
«Soy muy consciente de que mis filmes musicales han obtenido un mayor consenso por parte del público que mis otras películas y estoy muy orgulloso que gracias a ellos el flamenco sea una danza conocida hoy en el mundo entero», dijo Saura.
«De lo que no tenía conciencia es que cada una tuviera algo de las anteriores, si bien creo que cada una de ellas ha sido importante para las que la siguieron, porque me ayudaron a superar y solucionar problemas que luego fueron parte de mi bagaje estilístico», añadió el realizador que en 2002 festeja 70 años. «Cuando hice Bodas de sangre en 1981 me di cuenta de que se abría un nuevo camino en mi obra, pero si le hubiera hecho caso a la crítica no hubiera hecho más cine después de mi primer filme, Los golfos, en 1959″, agregó. «Fue gracias a los festivales de Cannes, Venecia y Berlín que pude seguir haciendo cine y ahora con un hijo productor espero seguir en la brecha», dijo Saura. Más adelante señaló «espero que gran parte de mis hijos (seis varones y una mujer) sigan los pasos de Antonio que es productor y de Saura Medrano que es productor y director, y yo pueda hacer cine hasta que me muera».
A Saura le gusta del género musical «la posibilidad de hacer experimentos, cosa que en el cine argumental no es tan fácil». Ejemplificó: «En Salomé empezamos desde cero porque originalmente yo debía dirigir la versión teatral y armar la escenografía y sólo al estar por terminar los ensayos me di cuenta de que el ballet muy bien podía ser una película»
«Yo ya le había encargado todo, ¿cómo podía negarle la película?», dijo la protagonista Aída Gómez que afirmó que gracias a los filmes de Saura, como Carmen, Bodas de sangre, Sevillanas y Flamenco «nuestras compañías de baile español han encontrado nuevos contratos y mayor interés fuera de nuestro país». El tema del día para los españoles es la muerte a los 80 años del director Juan Antonio Bardem, cuyas películas de los años cincuenta (La muerte de un ciclista entre otras) abrió la senda a Saura y los demás cineastas que renovaron la industria española. «Mi obra no tiene nada que ver con la de Bardem pero lo conocía y era muy amigo de su mujer y mis hijos hicieron todos los estudios juntos a los de él» dijo Saura que, empero, declara que está «incómodo»: «porque parece que estamos condenados a hablar bien de los muertos de los que hablábamos mal cuando estaban vivos».
«Bardem era un ‘rojo’ y los que estábamos con él compartíamos este epíteto pero aún los que no lo eran como (Luis García) Berlanga y los que lo seguían estábamos todos en contra de Franco y en favor de renovar al cine español», concluyó Saura. *
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