No me cambien el género
Con motivo de la iracundia desatada por el diario El País contra el fallo del doctor Cavalli, fue posible leer en varios medios de prensa que el doctor Gonzalo Aguirre se había hecho responsable de «la editorial principal» de la edición del domingo del matutino de marras. También en alguna radio se habló de «una virulenta editorial», en referencia al exabrupto por el que el mencionado ex vicepresidente se excusó ante el magistrado.
Pero no es de las diatribas que me propongo hablar hoy. Quiero referirme a un tema que ya he tratado alguna vez: el sexo de las palabras.
Todos los sustantivos tienen género. Decimos el diario y la revista, la copa y el vaso. El diccionario se ocupa de ilustrarnos al respecto, colocando una eme o una efe después de cada vocablo y antes de darnos la definición. Hay algunas palabras, empero, que son bisexuales –o, como dice el diccionario mediante una a, de género ambiguo– es decir, que admiten los dos géneros; es el caso de mar, interrogante, calor, azúcar, etcétera, que tanto da tomarlos como masculinos que como femeninos; por más que algunos sostengan que decir la calor es incorrecto, la Academia sigue admitiendo su ambigüedad, y, sobre todo en poesía, es frecuente que aparezca.
Pero a lo que no tenemos derecho es a travestir las palabras y hacerlas cambiar de género así como así, y decir, por ejemplo, fui a la almacén o andaba con un bronquitis bárbaro. Y menos que menos, como hace el SEMM, que ha resuelto que sus policlínicas son policlínicos, en una transexualización inexplicable.
Con ser esto grave, no es todo. Porque hay un tercer grupo de palabras cuyo significado varía según estén en masculino o en femenino, por lo que no es indistinto usar uno u otro género; el cólera no es lo mismo que la cólera, ¿verdad? Es el caso precisamente de editorial: en masculino (un editorial) significa «artículo de fondo no firmado», es decir la nota periodística que refleja la opinión del medio de prensa; en femenino, en cambio, (una editorial) es «casa editora», o sea una empresa dedicada a publicar fundamentalmente libros.
–Diga Mendieta, si tienen los dos sexos, estas palabras son hermafroditas, ¿no?
–¡Qué lo parió! *
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