VERSOS EN LA BOCA: NUEVO DISCO DE JOAN MANUEL SERRAT

El cantautor catalán vendrá a Uruguay a mediados de enero

En este nuevo fonograma, el cantautor catalán ofrece diversos puntos de vista sobre los afectos, cargando las tintas en el amor erótico y vuelve a trabajar junto a su antiguo arreglador musical, el pianista Ricardo Miralles, quien fue desde sus inicios y durante más veinte años su compinche y una parte fundamental en su exitosa carrera artística.

Versos en la boca contiene once canciones que comienzan con «De cuando estuve loco», sigue «Así en la guerra como en los celos» y «La bella y el metro», junto a «Qué será de mí» y «Africa» para dar paso a «Muñeca rusa». El séptimo tema es «Los recuerdos» y el octavo «La mala racha» cuya letra fue elaborada en colaboración con Eduardo Galeano a partir de un texto del escritor uruguayo, en donde Serrat canta «Me tropiezo con mi propio pie, me llueve sal si tengo sed, mientras dura la mala racha… ¡dame cobijo!»

«Sin piedad», «Es caprichoso el azar» dan luego paso a la última canción titulada «Señor de la noche», con letra de Luis García Montero.

Serrat nació el 27 de diciembre de 1943 en el barrio barcelonés de Poble Sec. Su madre Angeles era originaria de Bellchite, donde en 1937 tuvo lugar una de las batallas más cruentas de la Guerra Civil Española, dejando terribles secuelas en su familia. Su padre Josep era obrero y un convencido anarquista. Juanito, como se le conocía entonces, comenzó sus estudios en un colegio religioso, para luego, hacerlo en un instituto de enseñanza normal. En 1960 al terminar su bachillerato se inscribió en la Escuela de Peritos Agrícolas. En 1964 ingresó al servicio militar y allí conoció a tres compañeros con los cuales formó su primer conjunto musical. A partir de ese momento se integró al movimiento de la Nueva Canción Catalana que, a través de los textos, la reivindicación de la lengua catalana y su cultura, se opuso con firmeza al régimen dictatorial del general Francisco Franco.

En 1965 lanzó su primer disco solista titulado Una guitarra. En 1966 editó Ara que tinc vint anys. En 1967 apareció Canción de la mañana y el 1968 Canciones tradicionales.

En 1969 grabó tres discos de larga duración que le catapultaron definitivamente a la fama: dos denominados simplemente Joan Manuel Serrat y otro titulado Dedicado a Antonio Machado, poeta. 1970 fue otro año de nuevos trabajos de impecable confección: Serrat 4 y nuevamente Joan Manuel Serrat.

En 1971 editó el magnífico Mediterráneo. En 1972 A Miguel Hernández y en 1973 retomando su lengua materna grabó Per al meu amic. En 1974 apareció en el mercado otro larga duración titulado con su nombre. En 1975 Piel manzana mostró una mayor preocupación en los arreglos melódicos. En 1975 grabó otra vez en catalán Res no és mesqui. El disco producido en el 78 se llamó simplemente 1978. En 1980 editó tres placas: Tal com raja, Encontrar (recopilación) y Album de Oro (antología). 1983 fue el año de En tránsito (Cada loco con su tema, en la edición latinoamericana) y de una nueva antología llamada 12 años.

En 1984 realizó Fa vint anys que tinc vint anys. En 1985 con textos de Mario Benedetti grabó El sur también existe.

En 1986 editó un fonograma en idioma portugués dedicado exclusivamente al mercado brasileño, Sinceramente teu. En 1987 grabó Bienaventurados.

1989 fue el año de Material sensible y 1991 el de Utopía.

En 1994 apareció Nadie es perfecto y la antología Serrat, eres único (un disco en donde una docena de jóvenes artistas realizan versiones de canciones suyas).

Luego, en 1996 le siguió Banda sonora de un tiempo, de un país, que incluyó treinta y cuatro canciones, la mayor parte de ellas escritas entre 1962 y 1975 por sus compañeros iniciales de ruta, los artistas de la Nueva Canción Catalana, y la edición del fonograma El gusto es nuestro junto a Ana Belén (Pilar Cuesta), Víctor Manuel San José Sánchez y Miguel Ríos.

En 1997 incursionó en la narrativa con Liliana, Historia de Babar y Viaje a la Luna, un disco editado en versiones castellana y catalana, en donde relata tres cuentos musicalizados por Salvador Brotons, Francis Poulenc y Xavier Montsalvatge con las orquestas Sinfónica de Barcelona y Nacional de Catalunya.

En 1998 llegó Sombras de la China, un compacto que brilla por su madurez y que contiene canciones de amor nunca estridentes; canciones con un sesgo de mordacidad, canciones de tonos melancólicos, canciones que siguen la eterna persecución de las utopías. Utopías que según ha dicho el cantante «no tienen bastante con lo posible» y sin las cuales «la vida sería un ensayo para la muerte». Se trata de una de las claves: su santo y seña para reencontrarse cada vez con los públicos latinoamericanos.

En el año 2000 llegó Cansiones (así, con ese) bajo el seudónimo de Tarres -políndromo de Serrat-, junto a la reedición (por parte del sello BMG) en formato compacto, de su discografía completa. Ahora es el turno de Versos en la boca cuya presentación en España se realizó el 15 de este mes y en donde por segunda vez el cantautor catalán incursiona en la escritura de Eduardo Galeano con «Mala racha», ya lo había hecho antes musicalizando «Secreta mujer» canción de la que ha dicho: «Se trata de la fusión de los textos de El libro de los abrazos con el que Galeano trabajó muy puntillosamente y con muy buenos resultados. Galeano y yo somos viejos amigos. Durante parte de su exilio vivió en Catalunya. Desde mi punto de vista es uno de los mejores escritores del mundo y además un gran conocedor del fútbol. Todo surgió de una comunicación por fax. Eduardo es muy exigente y muy generoso, dos cualidades que cuando andan juntas me gustan mucho. Además en Eduardo hay una gran riqueza política».

Un francotirador contagiando a los otros

Como el poeta Antonio Gala ha dicho de él, no sorprendía hace veinte años que Serrat fuese un rebelde, pero podría sorprender que lo siga siendo hoy. Casi todos los que entonces oían a Serrat están muertos o situados, es decir, inmovilizados de una u otra manera. El continúa idéntico. Se ha resistido a acomodarse en la poltrona del éxito, de la consagración o el estrellato: el laurel de oro que acaba por vaciar las sienes del creador. No se alinea en ningún batallón: ni de los instalados, ni de los destructores. No se proclama definidor ni defensor del orden, pero tampoco del desorden. Su constante posición es la de romper filas. Su misión no es la de prometer falsos paraísos, ni vestir al desnudo, ni consolar al triste; no se arroga misión alguna: es un francotirador contagiando a los otros. Si resulta ejemplar es porque lleva la vida entre los dientes, como un cuchillo y como un beso. Tal definición es la más propicia para destacar la personalidad de este catalán que a mediados de enero estará en Montevideo para presentar su nuevo trabajo Versos en la boca. *

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