LIBROS

Tierra de nadie y nadie los vio salir

Este volumen reúne dos libros del escritor mexicano Eduardo Antonio Parra, que es hoy una de las plumas más relevantes de la literatura de ese país latinoamericano.

La entrañable fuerza de los relatos del autor   que el lector ya conoció en «Los límites de la noche»   lo singulariza como un cuentista radicalmente original. La materia de «Tierra de nadie», casi siempre dramática pero también impregnada de un trazo mágico, toma como paisaje geográfico al norte mexicano, donde lo real es realmente concreto pero, a la vez, apocalípticamente irreal. El narrador navega en esa desolación, mixturando verdad, mito, poesía, denuncia, realismo, delirio, tragedia e imaginación.

En este relato, Parra va trazando una cartografía conmovedora de esa tierra de nadie que constituyen el desierto, el río Bravo, las ciudades fronterizas, las aldeas fantasmales y los pueblitos endemoniados.

El escritor mexicano diseña todo un palpitante universo geográfico, humano y aún cultural, que es, simultáneamente, urbano, desértico, campesino, industrial y migrante. El segundo trabajo incluido en este volumen es «Nadie los vio salir». En esta conmovedora narración, Eduardo Antonio Parra construye otro universo literario particular, que se nutre también de las entrañas de la realidad.

Este relato se ambienta en un congal de la frontera, un antro de ínfima categoría donde los viejos sólo miran y recuerdan, los hombres son asalariados y desempleados que gritan y se embriagan y las mujeres prostitutas que disfrutan de los placeres carnales como si la vida tuviera un límite preconcebido.

A esta suerte de arrabal de una Babilonia del subdesarrollo   cuyos personales se mueren de borrachos ante que devenga la verdadera muerte   llega una pareja de una belleza y sensualidad extraordinarias.

El resultado es un vuelco inesperado   de hecho inefable   del pequeño averno asfixiante, una intrusión prodigiosa de la belleza en el horror.

En ambos relatos, Parra transita por senderos literarios cargados de realismo, en los que desnuda sin eufemismos la condición humana.

Hay una elocuente descripción de paisajes geográficos y humanos, que la pluma del autor transforma en experiencias intransferibles.

El exitoso escritor mexicano demuestra la madurez de su prosa en la proliferación de imágenes, en las que imprime la peripecia del ser humano en todas sus variadas facetas y peculiaridades. Más allá de técnicas y estructuras literarias siempre maleables, el autor trabaja adecuadamente los sentimientos de los personajes, que sitúa en un universo siempre cargado de pasiones.

(Ediciones Trilce)

 

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