"MUJERES DE DICTADORES"

"Es una arpía, truculenta, arbitraria, desagradable"

Los nombres de Lucía Hiriart, Imelda Remedios Visitación Romuáldez, Susana Higuchi, Alicia Raquel Hartridge y Miriana Markovic no dirían mucho por sí solos, pero tienen en común el haber acompañado hacia el poder a hombres que dirigieron regímenes que violaron sistemáticamente los derechos humanos, según el sociólogo y periodista argentino Juan Gasparini, autor de «Mujeres de dictadores».

Aunque aseguró que nunca se planteó cuál de todas «era la peor», Lucía Hiriart, la mujer del ex dictador chileno Augusto Pinochet, es blanco de las más duras críticas. «Es una arpía. Truculenta, arbitraria, desagradable y repugnante», afirmó Gasparini, para quien esta mujer fue la instigadora en el hogar del golpe de Estado del 11 de setiembre de 1973 y «más dura que él (Pinochet) en los momentos clave».

«Lucía Hiriart aparecía en el centro de la escena nacional en las fechas decisivas (…) inmisericorde, sacando provecho personal», dice el autor en su libro.

«Detrás de fachadas populistas, nacionalistas, y revolucionarias, todos ellos siguieron credos absolutistas y autocráticos, violando persistentemente los derechos humanos», afirma el autor de «Mujeres de dictadores» que la semana próxima saldrá a la venta en Buenos Aires y en el resto de América Latina, y a fines de octubre presentará en la Feria del Libro de Santiago de Chile.

«Estas mujeres fueron un sostén, alentaron, apoyaron a sus maridos a conquistar el poder y ese es el único rasgo común (entre ellas) es decir la etapa previa del asalto al poder», explicó Gasparini, quien presentó su libro en España la semana pasada, añadiendo que «los retratos de ellas, sirven para entender mejor a sus maridos».

«De ninguna manera me pienso mudar hasta que no saquen el cadáver de esa», diría tres años después en Buenos Aires Alicia Raquel Hartdrige, esposa de Videla, aludiendo a los restos mortales de Evita, que estaban en la residencia presidencial a la que debían mudarse los Videla después del golpe del 24 de marzo de 1976. Gasparini revela un detalle sorprendente en su libro: Videla tenía una amante. Se llamaba Lydia Lombardi y se habían conocido en 1968.

«Para algunas, el poder ni significó nada, para otras planteó situaciones de crisis, como Imelda Marcos y Susana Higuchi», precisó. Imelda Marcos protagonizó «una dictadura conyugal». En cambio, Susana Higuchi «fue la primera que en 1992 (autogolpe de Fujimori) empezó a denunciar la corrupción. Fue una víctima que se rebeló y sufrió muchísimo, inclusive la tortura física», añadió.

Miriana Markovic, compañera de toda la vida de Milosevic, con quien se casó en 1965, ha sido considerada la ideóloga del régimen de la ex Yugoslavia. Desde hace dos años viaja a La Haya para visitar a su marido en la cárcel del Tribunal Penal Internacional (TPI), acusado de crímenes contra la humanidad y genocidio. «Los Milosevic encarnan una dictadura bicéfala, pues fueron complementarios en la responsabilidad gubernamental», afirma Gasparini. *

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