Escritores tras las rejas
«En comparación con el primer semestre de 2001, el número de escritores presos censados por nuestra asociación en el primer semestre de 2002 ha aumentado un 25%, sin duda a raíz del refuerzo de la censura después de los atentados del 11 de setiembre en Estados Unidos», declaró Karin Clark, vicepresidente del PEN-Alemania.
«Olvidamos demasiado fácilmente que la libertad es para la mayoría de los hombres un sueño más que una realidad», agregó Johano Strasser, presidente del PEN-Alemania, en conferencia de prensa dada en Francfort.
El PEN (Poetas, Ensayistas, Novelistas) fue fundado en 1921 en Londres y colabora regularmente con las Naciones Unidas. Según la asociación, 126 escritores y periodistas fueron procesados o encarcelados por sus ideas en el mundo durante el primer semestre de 2002. Dieciséis murieron, 15 desaparecieron y 167 fueron detenidos durante un corto período.
En Perú, el sociólogo Hermes Rivera Guerrero fue condenado en 1994 a 20 años de prisión por su presunta pertenencia al movimiento guerrillero Sendero Luminoso. Seis escritores o periodistas chinos figuran actualmente en la lista prioritaria del PEN. El escritor Yuchun Kang fue condenado en 1992 a 19 años de cárcel por «propaganda contrarrevolucionaria», y se desconoce el lugar en que está detenido.
«En Irán, la situación es también muy peligrosa para los intelectuales», afirma el PEN. El crítico de cine Siamak Purzand fue condenado en 2002 a once años de prisión por «atentar contra la seguridad del Estado a raíz de sus vínculos con las fuerzas monárquicas y contrarrevolucionarias». De 72 años de edad, Purzand sufre una enfermedad cardíaca, pero no se le da tratamiento ni puede recibir visitas.
En cuanto a Abú Jamal, el director de la editorial alemana Atlantik, Jürgen Heiser, presentó en la Feria de Francfort un libro que reúne los últimos textos del escritor, encarcelado desde hace 20 años por un crimen que él niega haber cometido.
El título del libro, que será editado en noviembre próximo, es «El Imperio no conoce leyes». «Esta obra demuestra que Mumia Abú Jamal logró seguir su trabajo pese a las condiciones degradantes de su encarcelamiento en el pasillo de la muerte», declaró Heiser. *
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