Otros vientos
Dueños de un discurso sin maquillaje, este opus establece un nivel de madurez que los motiva, entre otras cosas, a presentarse en el Teatro de Verano para festejar con su gente el buen momento musical. Para la presentación, se promete un show largo, de matices climáticos y plagado de sorpresas. LA REPUBLICA charló con el compositor y cantante Emiliano Brancciari y el baterista Pablo Abdala sobre la realidad que les rodea, así como de las apuestas que como artistas están decididos a jugar.
–¿Cómo se vive el proceso de grabar el disco y esperar a que salga a la calle?
–Emiliano-: Se vive con una gran ansiedad. Cuando lo estamos grabando capaz que no tanta, pero después de grabado todo se vive con unos nervios impresionantes.
–Se nota claramente una evolución en el sonido, ello quizá obedece a haberlo grabado en Chile.
–Pablo–: Sin duda. Estamos muy contentos con el sonido del disco y eso tiene que ver con la suerte que tuvimos de haber podido grabarlo en Chile en un estudio muy bueno, y con técnicos notables. Pero además, el disco tuvo mucha preproducción, fue muy laburado de antes. Entonces el producto resultó muy cuidado.
–¿Cómo se sobrelleva el peso de que el disco anterior fuera exitoso, compiten con ustedes mismos?
–Emiliano–: Creo que se da como algo muy natural, no está en nuestra cabeza superar el disco anterior, si se da es en forma natural, como todo lo que hacemos. Yo creo que ahora la banda está muy madura, en todo sentido y eso ayuda a que el disco compita con el anterior, pero no es algo que nos haga sentir presionados. La presión no nos influye en nada.
–Pablo–: En todo caso es una presión sana y buena porque es lindo laburar en un disco siempre, ya sea el primero o no, así te haya ido bien o mal. Pero cuando el disco anterior anduvo bastante bien, sabés que hay gente que está esperando.
–Emiliano–: Si la intención fuera la de competir con el disco anterior, creo que repetiríamos la fórmula, pero no es el caso. Si lo tomáramos sólo como un trabajo, sería lo más fácil.
–Pablo–: Nosotros siempre le hemos sido fieles a lo que tenemos ganas de tocar y expresar eso con la banda. En lugar de repetir una fórmula con la que nos fue bien, tocamos y grabamos lo que tenemos ganas. Por otro lado, creo que la fórmula se cambió claramente. No a nivel del contenido, más bien a nivel de la forma. Tampoco es que nos dijéramos «che, vamos a cambiar la fórmula», las cosas nos salieron así. Le abrimos la puerta a lo que viene.
–Emiliano, la tarea compositiva siempre estuvo en tus manos, en este disco es igual. ¿Eres ordenado en ese sentido o el caos te ayuda a crear?
–Emiliano–: Sí, aunque hay dos muy buenas canciones que son del bajista y hay otra que la hicimos entre él y yo. Soy muy ordenado. Si el tema sale, lo hace en una noche o en un rato. No soy un tipo que se ponga a leer la letra y al otro día cambiarle cosas. Si sale, sale en ese momento en que el corazón te late con más fuerza.
–¿Cómo se maneja la responsabilidad de ser un grupo taquillero?
–Pablo–: Estamos asustados. En realidad estamos muy ansiosos por el show del Teatro de Verano ya que es un lugar muy particular, muy grande. Y el tema de la gente que nos sigue, lo manejamos con alegría y con gran agradecimiento.
–¿El fenómeno les explotó en la cara?
–Pablo–: Fue todo muy rápido, pero lo disfrutamos muchísimo y eso nos da la fuerza para hacer cosas más grandes. Si no hubiésemos tenido suerte con el primer disco, por ahí no estaríamos pensando en un Teatro de Verano. Que tu música la escuche mucha gente y que puedas llenar un lugar grande es tremendo.
–El mestizaje sonoro que hacen suena como algo natural.
–Emiliano–: Creo que eso viene por el lado de la enorme diversidad de gustos que hay en el grupo y lo que tenemos en común es lo que sale. Por eso me parece que no es algo forzado. Siempre el producto final termina por convencernos a todos. Con que sólo uno de nosotros toque desganado, la cosa ya no será igual. En ese sentido siempre hemos estado muy unidos.
–Pablo–: Como banda estamos juntos desde hace ocho años y algunos nos conocemos de antes y por eso las cosas nos salen con otra facilidad, como que tenemos un gran conocimiento entre nosotros. Ahora hay cosas que no tenemos que discutirlas. Por ejemplo ahora todos creemos que no debemos tocar en la televisión.
–¿Por qué?
–Pablo–: No queremos hacer play back. Sólo tocamos una vez en la televisión, en el programa que tenía Rada, La Puerta Grande, pero más que nada porque era él.
–¿Cómo se hace para desarrollarse en medio de esta crisis?
–Pablo–: Yo tengo claro que aunque no hubiese explotado el fenómeno de la banda, igual seguiríamos tocando. Lo que sucede es que la gente está muy descreída de la clase política en general y tiende a apoyarse de una forma más definida en el arte. No estoy diciendo que ahora la gente nos escucha a nosotros en lugar de escuchar a no sé quién. Digo que el arte pasó a ocupar un lugar más preponderante, como que es un amparo muy importante para la gente.
–Emiliano–: Más creíble. La gente se dio cuenta de que los artistas somos gente común, no somos como los políticos, por ejemplo. Sufrimos como cualquiera, además, está claro que como músico acá no se salva nadie. Sinceramente, este es un momento de mierda y cuanto más nos ayudemos entre todos, la salida será más fácil. Nos sentimos del lado de la gente común porque nosotros lo somos. Esto no es una postura, somos así. La diferencia es que nos podemos subir a un escenario a decir cosas. Entre nosotros no hay un día en el que no hablemos de la crisis. Y en las letras de este disco se nota claramente que a nosotros nos afecta todo esto que está pasando.
–Te referías a las letras, se nota una cierta madurez en ellas.
–Emiliano–: La edad tiene mucho que ver. Eramos adolescentes cuando hicimos el primer disco y de repente queríamos decir estas cosas pero no nos salía. Es una cuestión de tiempo, no es algo que uno se proponga. La gente se daría cuenta si dijera cosas que no siento.
–¿Cómo fue la experiencia chilena?, que para cualquiera es un paso enorme y tener cerca a Alfonso Carbone, alguien de indiscutido nivel.
–Pablo–: La experiencia fue de mucho crecimiento para la banda. Convivimos casi un mes en Santiago, dentro y fuera del estudio. Fue una notable experiencia en materia personal y profesional. Además, fuimos preparados como para que la tecnología no superara a la materia prima. Las condiciones técnicas nos ayudaron, no nos dejamos presionar por ellas.
–¿Se sienten en forma como para competir a nivel internacional?.
–Emiliano–: Creo que estamos más cerca para poder competir con bandas que vienen de afuera.
–Pablo–: El disco sale en Chile en marzo, ahí vamos a presentarlo y veremos cómo van las cosas, que pasa con un público diferente. Eso ya va a depender de cómo ande el disco.
–Emiliano–: El disco anterior nos permitió viajar por todo el país. Eso es una de las más grandes metas que tenemos, viajar con lo que nos gusta.
–En el interior hace meses que se están moviendo.
–Emiliano–: Desde diciembre que no tocamos en Montevideo, todos los shows han sido en el interior. Es increíble viajar tantos kilómetros y ver a la gente cantando los temas. Es la emoción más grande.
–Pablo–: Son dos países diferentes. Increíblemente los que nos dan una mano tremenda son los estudiantes que vienen a Montevideo y se van los fines de semana con el casete grabado y lo difunden.
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¿Qué pasa con los medios?.
–Pablo–: En general los medios siempre nos han dado para adelante, igual que la gente de la IMM. Del que jamás hemos recibido ningún tipo de apoyo es de parte del gobierno.
–Emiliano–: Ellos se tendrían que dar cuenta del potencial que hay acá y que eso es exportable. A la gente que nos gobierna le conviene que la gente baje la cabeza, que labure y nada más, que no piense. Todo lo que tenga contenido es atacado.
–Pablo–: Eso no creo que sea casualidad. Ellos no quieren que te plantees determinadas cuestiones. Si tu vida se transforma en una cosa mecánica, gobernar se transforma en algo mucho más sencillo. Nuestra generación cargó siempre con aquello de que no tenemos ideales, etc. Las ideologías se cayeron y entendimos que los cambios los hacemos nosotros o nadie mas, eso está claro. Nos están haciendo mierda, como que nos están dando pequeñas cachetadas y en algún momento habrá que reaccionar. *
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