FUIMOS HEROES

Paisaje de muerte

 

El filme Fuimos Héroes, de Randall Wallace, describe un caso real hacia 1965 durante la intervención militar de Estados Unidos en Vietnam. Imágenes sobre una forma del horror que todavía daña el imaginario norteamericano.

Una mujer recibe, en la base aérea, un fatal telegrama; al otro lado del mundo, otra mujer, con sus ojos rasgados y líquidos, lee el diario de su marido muerto en combate: la muerte o la mutilación, así, es deshumanizante. El sentido de pérdida es pues estremecedor, tanto como la cadena de secuencias que propone Randall Wallace en Fuimos Héroes (We Were Soldiers), filme basado en hechos reales ocurridos en la despiadada batalla entre soldados estadounidenses y unidades del vietcong. Hay imágenes y dichos: el rostro de Lyndon Johnson en televisor en blanco y negro instando a la victoria y a una noción de patria en la que muchos no creen en relación a la guerra y específicamente a Vietnam. Hay palabras, como las del coronel Moore (Mel Gibson): «Políticos, políticos, parece no haber aprendido de lo que ocurrió en Corea».

El coronel Moore, al cual Mel Gibson le otorga un embalaje de criatura recia y a la vez humanista, intuyó que el asalto al Valle de la Muerte en Vietnam iba a transformarse en una literal masacre. Ya había ocurrido alrededor de 1954 cuando un pelotón de soldados franceses fue emboscado en el mismo sitio en forma terrible y devastadora.

Desde luego que Fuimos Héroes ingresa en la moda de estos últimos años de reciclar los largometrajes de guerra y, en ese contexto, puede admitirse que no supera la poética y hondura reflexiva de Delgada línea roja o la precisión, la grandilocuencia de Buscando al soldado Ryan. Aunque si referimos a la cultura bélica cinematográfica en torno a Vietnam, este relato de Wallace es menor si se piensa en filmes mayores, filosamente críticos y soberbiamente resueltos como Apocalipsis ahora, de Coppola o El francotirador, de Cimino; Pelotón, de Oliver Stone y Nacido para matar, del inolvidable Stanley Kubrick.

¿Es que la guerra crudamente puede justificarse alguna vez, si se aplica la mirada histórica? Fuimos héroes tienta un mensaje humanizador y, acaso, rescatando este hecho real, presenta una novedad encima del clisé: la de la lucha a campo abierto  tal es la novedad  en ese Valle de la Muerte donde todos se juegan a todo o nada, metro a metro, a paso de bayoneta calada entre los silbidos de morteros, las aspas de helicópteros, la metralla incesante, el napalm y todo aquello que hace que la narración posea una pulsación intensa, de gran escala dramática, casi sin descanso en una lucha que ya es por la mera supervivencia. *

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