Sin corbata pero con cabeza
Todo fue más o menos de esa manera hasta que en el año 1997 apareció en el aire Mundo Cañón, con el agregado de que se emitía en FM, lo cual resultaba más extraño aún.
Desde el comienzo, con una propuesta desacartonada y con códigos novedosos para nuestro éter, se convirtieron en referentes obligados. Hoy, ya en AM LIBRE, las posibilidades del programa se expanden y sus responsables aceptan el desafío de madurar junto a la idea que engendraron. Con el pretexto de los cien primeros programas en el universo de las AM, LA REPUBLICA se encontró con sus conductores, Rufo Martínez y Guillermo Amexeiras y con el productor Carlos Dopico, alguien que además se encarga de equilibrar el producto final.
-Un simple oyente del programa puede pensar que ustedes son necesarios, teniendo en cuenta el tipo de radio que se hace en este pais. ¿Pero cómo se ven a ustedes mismos?
Guillermo: Es difícil verse desde afuera, lo que sí sabemos es que rompimos con la calma que había en las AM. Somos una ruptura por el uso de los recursos radiofónicos, por la música que pasamos y por el estilo que tenemos. Somos como algo que sacude la modorra que existe a esa hora.
-¿Cómo los toma la clase política?
Rufo: Creo que ya nos tienen registrados, en realidad no sé cómo nos toman, pero está claro que nos respetan como a cualquier periodista. También el hecho de estar en AM LIBRE también les pesa un poco más que salir para una FM de rocanrol, más que nada porque saben que tendrán una repercusión mayor.
Guillermo: En un principio pensábamos que el horario sería una limitación pero no nos pasó eso.
Carlos: Una cosa es entrevistar en la radio, cuando no te ven la cara. Otra cosa es frente a frente. Ahí se nota un cierto temor porque la onda es otra. Incluso vestidos en forma diferente, eso extraña hasta a los propios periodistas.
-¿Los atienden tan temprano?
Rufo: En general sí, igual hay casos puntales que no los despertás de ninguna manera, como Couriel, Astori o Seregni.
-La lectura puede ser que la gente de la izquierda duerme toda la mañana.
Rufo: Lo otro puede ser que laburan hasta muy tarde. Por otro lado, lo horrible de los políticos es ver la diferencia entre el discurso público y la charla de boliche. Este palo va para todo el mundo.
-¿Qué creen que pasó con el presidente Batlle en aquel tema del off the record?
Guillermo: Yo me afilio a la teoría de que fue una operación montada, fue una metida de pata demasiado grande. Me pareció demasiado exaltado frente a unos periodistas que trabajan en una cadena norteamericana muy importante. El dueño es el alcalde de Nueva York, no sé, fue demasiado.
Rufo: Yo tengo mis dudas, aunque creo que fue bastante accidental. Por otro lado, otra de las fallas del sistema político es la falta de discusión. ¿Cuándo los ves discutiendo? Cuando es un tema al pedo.
Guillermo: Todos tenemos diferentes responsabilidades, la de ellos es legislar y no meter la mano en la lata y la nuestra es cuidar de que ellos no hagan eso y contárselo a la gente.
-Cuando estaban en XFM también fueron una ruptura, con una fórmula que luego fue copiada por otros.
Rufo: En FM no se estilaba hacer periodismo en la mañana.
Guillermo: Marchábamos un poco a contracorriente, ya sea por la música o por desconfiar de todo, muy de postura rock.
-Estamos hablando de un medio en el cual los periodistas sólo ponen el micrófono.
Rufo: Claro, no repreguntan, tratan de no molestar. Nosotros creemos que una buena nota es cuando lo ponés en un aprieto y lográs una reacción. Después pasaba que cuando estábamos en la X los únicos periodistas éramos nosotros. Acá estamos rodeados de gente muy importante con la cual nos relacionamos en los pasillos. Gente como Sonia Breccia, Raúl Legnani o Daniel Figares y de ellos se puede aprender mucho.
-¿Por qué esa situación está como instalada?
Rufo: Es parte de nuestro conservadurismo. Nos cuesta el cambio, pero aclaro que yo me incluyo.
Carlos: A mí me pasó de ir a una conferencia donde todos ponen el micrófono y preguntan sólo dos o tres y los que llegan tarde le piden la copia de la grabación a otro.
-Por ahí se decía que podían tener una gran influencia del periodismo argentino.
Guillermo: ¿Qué influencia podemos tener de la TV argentina cuando lo que llega acá es lo peor? Por cable podés ver algo pero son cada vez menos los que pueden tenerlo.
-¿Qué hacían antes de ser conocidos por Mundo Cañón?
Guillermo: Hicimos cualquier cosa que no tenía nada que ver con los medios. En el 91 abandonamos la carrera en la Universidad Católica y hasta el 97 hicimos de todo. Yo fui mozo en un barco y Rufo vendía zapatos. Nosotros no tenemos una carrera que nos respalde.
Rufo: Llegamos a esto como muy descontaminados, fue como tirarse a la piscina, si funciona, buenísmo. Pasa que hacemos el programa que querríamos escuchar.
-¿Con qué gente se encuentran a esa hora?
Rufo: El público nuevo que tenemos es de una franja etaria que antes no teníamos, incluso de 50 años para arriba. Gente que ganamos por estar en AM y en esta radio.
-¿Cómo es producir el programa?
Carlos: No es algo muy difícil y además lo hacemos muy en conjunto, como que no tenemos tareas muy definidas, funcionamos muy en bloque. Nadie resuelve nada sin consultar al otro. Todo es muy conversado y ayuda el hecho de que somos tres.
Guillermo: Carlos funciona como equilibrio.
-¿Cómo manejan el tema de la responsabilidad que tienen con el programa?
Guillermo: Eso le sentimos más que nada en este año, fundamentalmente por la crisis y el medio en el que estamos, donde nos escucha más gente que tiene que ver con el sistema. Muchas veces queremos decir tremendo disparate y putear a todos, pero como que nos pesa más la responsabilidad. Siento que con lo que digo puedo estar exaltando a la gente.
Rufo: De todas maneras, desde el comienzo la intención fue que la gente, cuando terminara de escuchar el programa, se sintiera informada, como si escuchara un programa más serio, pero en el camino, hubiera por lo menos sonreído o sentido una emoción. Sacarle presión a la cosa. No ser tan dramático, más cuando el concepto de que es noticia si es malo.
Carlos: Muchas de las cosas que se discuten en el programa, se discuten al aire y eso está bueno.
-Cuando hablábamos del conservadurismo de los uruguayos, ¿no hay una tendencia a morir con las botas puestas por parte de nosotros?
Rufo: Es así, pero lo peor es que pareciera que lo merecemos. Agachamos la cabeza y seguimos para adelante. Sale el canciller Opertti a hablar después de que se denuncia que en la Embajada en Argentina tiene un montón de empleados en negro, lo acepta y sigue tan campante. En otro país tendría que presentar renuncia.
Pero acá todo es así. Después Lauzarot coloca gente con antecedentes a comisión y no pasa nada, después Granucci que le cambia las chapas al auto y tampoco pasa nada. Por otro lado le hacen un escrache a una directora de liceo y el ministro de Defensa sale a decir que habría que sacar a las Fuerzas Armadas. Es una locura. *
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