¿Hubo un sistema musical inca?
La notable experiencia y destreza desarrollada por los constructores de instrumentos incaicos y preincaicos, según los hallazgos efectuados en diversas excavaciones, «parecen hablar de una función social fundamental dentro de estas culturas», afirmó a la AFP la arqueo-musicóloga argentina Mónica Gudemos, de la Universidad de Córdoba (Argentina).
Gudemos, quien ha trabajado en los últimos años con expertos de la Universidad Complutense de Madrid, realiza una visita de varios meses al Museo Etnológico de Berlín, que posee una de las mayores colecciones de estas piezas en Europa.
A través del estudio del material se observa «la existencia de verdaderos especialistas», indica Gudemos. Las piezas encontradas «nos están hablando de gente que no sólo maneja muy bien la materia prima con la que trabaja, sino que aplica ordenamientos sonoros claramente preestablecidos, que determinan una organología específica», agrega.
Este es el caso, por ejemplo, de ciertas flautas óseas (de origen humano y animal) procedentes de la costa central de Perú, fundamentalmente de Pachacámac, que se encuentran en el Museo Etnológico de Berlín, o de algunas flautas de pan halladas en zonas selváticas peruanas, construidas con canutos de plumas de ave, y que fueron utilizadas por personas que «buscaban una determinada calidad tímbrica y que apreciaban el sonido en toda su variedad y complejidad».
Como el material no ha llegado hasta nuestros días en condiciones de funcionamiento óptimas como para analizarlas acústicamente, los expertos se valen de modelos matemáticos, físicos y acústicos, para establecer si quienes ejecutaron estos instrumentos utilizaron «patrones sonoros».
Las flautas de pan halladas en la costa meridional peruana y las campanas de bronce fundido encontradas en el noroeste de Argentina (provincia de Catamarca) parecen indicar que no sólo hubo una mano de obra muy especializada, sino también un contexto social que apoyó su producción.
Estas manifestaciones musicales, transmitidas oralmente de generación en generación, pudieron haber desempeñado un importante papel en ciertos ritos y ceremonias realizados a lo largo del calendario astronómico y agrícola, como indican algunas crónicas históricas.
«No en todos, pero en muchos casos lo aleatorio e improvisado parece estar descartado. Si existían especialistas para construir esos instrumentos, es porque obviamente había una demanda especializada. Y deducimos a través de estos materiales que si había una demanda especializada, es porque había determinadas manifestaciones musicales que requerían esos instrumentos», afirma Gudemos.
Las aleaciones de cobre, estaño y zinc analizadas en las campanas de bronce fundido parecen hablar de una utilización muy particular de estos metales. La inmensa variedad de flautas de pan construidas con gran prolijidad en caña, madera, barro, piedra y canutos de pluma indican la búsqueda de una pureza de sonido.
«Pero habrá que seguir investigando sistemáticamente y comparar los resultados, interdisciplinariamente, con nuevos hallazgos arqueológicos» para apoyar estas conjeturas, concluye la experta.
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