Reformar y simplificar la ortografÃa del castellano tiene mucho de justicia social y laboral, dijo a Ansa José MartÃnez de Sousa, español de 66 años, lexicógrafo, bibliólogo, ortógrafo, ortotipógrafo y técnico editorial.
MartÃnez de Souza estudió en Sevilla, donde aprendió el arte de la tipografÃa entre fines de los 40 y principios de los 50. Pasó luego a Barcelona, donde desempeñó sus actividades profesionales a partir de 1957.
MartÃnez de Sousa ha publicado quince libros sobre el uso de la lengua, el último de los cuales, el Manual de estilo de la lengua española, acaba de aparecer; ha colaborado en obras españolas y extranjeras; ha escrito crÃticas y artÃculos sobre lenguaje y ha dado lecciones en cursos de posgrado en dos universidades de Barcelona.
Según de Sousa “una reforma de la ortografÃa vigente no es en caso alguno un capricho. Muy al contrario, se trata de una necesidad que se pone de manifiesto cada vez que vemos cómo cualquier persona, aun las que dicen ser instruidas, arrastran dudas ortográficas y cometen faltas de ortografÃa”.
En un libro de 1991, titulado Reforma de la ortografÃa española, el especialista “proponÃa una reforma posible”.
Los mayores problemas de la ortografÃa actual, según de Sousa son “la falta de correspondencia entre lo pronunciado y lo escrito. Decimos ‘anbre’, pero escribimos ‘hambre’, con una ‘h’ que no suena y una ‘m’ que representa, ante ‘b’ y ‘p’, una nasalización que se producirÃa exactamente igual si escribiéramos la palabra con ‘n’ en la misma posición”.
En la misma lÃnea sigue asÃ: “Tampoco se pronuncia la ‘u’ que se escribe tras la ‘q’ y la ‘g’ –’queso’ y ‘guiso’–. Problemas similares se dan con la ‘b’ y la ‘v’ que suenan igual; con ‘g’ y ‘j’ ante ‘e’, ‘i, como en ‘geranio’, ‘giro’, ‘jefe’, ‘jibia’; la ‘g’ ante ‘a’, ‘o’, ‘u’ suena igual que el dÃgrafo ‘gu’ ante ‘e’, ‘i’ y el conjunto difonemático ‘gü’ ante ‘e’, ‘i’ –’gama’, ‘goma’, ‘gumÃa’, ‘guerra’, ‘guiso’, ‘vergüenza’, ‘pingüino’–; la ‘s’ y la ‘x’ también crean problemas, especialmente en palabras en que la ‘s’ se pronuncia como ‘s’.”
La grafÃa correcta de la lengua es apreciada como un mérito de quien la domina.
De ello se deduce, por un lado, que el dominio de la ortografÃa es reconocido social y laboralmente y, por otro, que quien no la domina, quien comete faltas de ortografÃa es, de alguna manera, rechazado en lo social y lo laboral.
Se trata, como se ve, de una injusticia, puesto que quienes no dominan la ortografÃa no han cometido ningún delito y, sin embargo, pagan sus consecuencias como si lo hubieran cometido.
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