De ebrio a santo: la iglesia Saint John Coltrane

Culto a un saxofonista

Los feligreses de la Iglesia Ortodoxa Africana Saint John Coltrane de la ciudad de San Francisco no sólo piensan que el destacado jazzista estadounidense es un genio de la música, sino que también es casi una divinidad.

Lunes 24 de abril de 2000 | 12:00
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En la única iglesia del mundo que basa su liturgia en la música profundamente espiritual de Coltrane, los fieles se reúnen los domingos durante horas para celebraciones religiosas llenas de ritmo, dirigidos por su obispo y dinámico saxofonista, Franzo King.

Sin embargo, después de 30 anos como uno de los sitios más tradicionales en una ciudad famosa por su amor a lo excéntrico, la iglesia de Coltrane peligra: un elevado alquiler que amenaza con el cierre de sus puertas.

“Nuestra preocupación es por la gente que viene al templo de John Coltrane como otros van a Jerusalén y a La Meca”, dijo King, de 55 anos, en una entrevista con Reuters en su iglesia, donde murales de tamano real del legendario jazzista cuelgan de las paredes junto a un enorme cuadro de un Jesucristo negro.

Los que visitan por primera vez el pequeno templo se preguntan cómo es posible que una iglesia tenga de patrón a un “santo” que fue alcohólico y adicto a la heroína y que en ocasiones se quedó dormido en el escenario, lo que dio lugar a que otra leyenda del jazz, Miles Davis, lo expulsara de su banda. Sin embargo, King considera que la accidentada vida de Coltrane es un viaje que todos tenemos que hacer para purificarnos física y espiritualmente, y entonces emprender el camino de la santidad.

Coltrane murió en 1967, cuando apenas tenía 40 anos. Saxofonista tenor, comenzó con rithm and blues, grabó con la banda de Dizzy Gillespie, integró el quinteto de Davis entre el 55 y el 57, dejó la heroína, entró a la banda de Thelonius Monk y a principios del 58 volvió con Davis. Desde entonces, se disparó su inventiva, partiendo del jazz modal con incorporación de ideas orientales, free jazz y una increíble energía, todo mientras seguía siendo un sensitivo intérprete de baladas.

Gracia divina

El propio Coltrane, en unas líneas escritas para la presentación de su disco Love Supreme (Supremo Amor), grabado en 1964, dio crédito por su espléndida música a un despertar espiritual que ocurrió después de uno de sus varios intentos por dejar las drogas.

“Durante la primavera de 1957, recibí la Gracia de Dios, tuve un despertar espiritual que me hizo ser mejor, más pleno, tener una vida más productiva. En ese momento, como prueba de gratitud, humildemente pedí perdón y agradecí haber recibido el don divino de hacer felices a otros por medio de mi música”, explicó.

King y los fieles creen que su iglesia hace precisamente eso. “John no dejó duda alguna de su cercanía a Dios. Antes de 1964 no era muy común que un músico dedicara un disco al Creador Supremo”, expresó King.

King tuvo su propia “conversión” religiosa cuando escuchó por primera vez una grabación del legendario jazzista (un “segundo bautismo”) y en 1971, junto a otros músicos y admiradores de Coltrane, fundó la iglesia que hoy lleva su nombre.

La iglesia de San John Coltrane (www.saintjohncoltrane.org) funcionó sin dificultades hasta 1981, cuando la viuda del músico la demandó por 7,5 millones de dólares, argumentando que se aprovechaban del nombre de su esposo para beneficio propio y que infringían las leyes que regulan los derechos de autor. La demanda fue resuelta fuera de los tribunales.

Un jazz divino

Desde el corazón del popular distrito Haight-Ashbury, en San Francisco, desde donde los hippies lanzaron su “verano de paz y amor” en 1967, la iglesia de Coltrane atrae lo mismo a fieles que a turistas y amantes del jazz.

El servicio religioso comienza al mediodía cuando los músicos afinan sus instrumentos. El obispo toca el saxofón –que en ocasiones cambia por el clarinete y hasta la batería– mientras exhorta a los fieles a no quedarse en sus asientos y expresar su fe por medio de la música, que suena por dos o tres horas.

“Si el espíritu te agarra y te pide que lleves el ritmo con tus manos, eso está bien. Si quieres pararte y llevar el ritmo, el Senor no se ofende porque tú lo amas y él quiere que seas feliz… La música es un regalo de Dios al alma, disfrútala”, dijo el obispo mientras limpiaba la boquilla de su saxofón.

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