En el Centro Cultural MEC

Grabadores suizos contemporáneos

El martes, en el Centro Cultural MEC, San José 1116, se inaugurará una muestra sobre el arte del grabado suizo desde 1960, organización a cargo de Pro Helvetia, Fundación Suiza para la Cultura y auspiciada por la Embajada de Suiza en Uruguay. Se trata de uno de los acontecimientos artísticos del ano, en una temporada que comenzó muy bien con la arquitectura de Santiago Calatrava y la Pintura virreinal boliviana.

Escrito por: Nelson Di Maggio

Domingo 23 de abril de 2000 | 12:00
  • Imprimir
  • Envíar por e-mail
 <DT>Josef Felix M

Pocos recuerdan la exposición de arte moderno suizo en Montevideo en 1954 constituida por el envío a la Bienal de San Pablo. Allí estaban los maestros que fundaron la modernidad, el extraordinario Ferdinand Hodler (1853-1918) que junto con Arnold Böcklin fue el artista más significativo del siglo XIX en ese país pero además abrió los caminos de la nueva sensibilidad del siglo XX. Poco conocido fuera de los ámbitos germanos, fue un privilegio inusual recibirlo. Por si fuera poco, lo acompanaban, entre otras figuras de menor significación, los campeones del arte concreto, Max Bill y Richard Lohse, y la dadaísta Sophie Tauber-Arp. Porque el arte contemporáneo le debe mucho a este país, y no solamente los relojes cucú como ironizó Orson Welles en El tercer hombre.

En 1916 surgió el grupo dadá en el famoso Café Voltaire de Zurich, ese espíritu revulsivo incomparable que hasta ejerce su benéfica influencia. En Suiza surgieron dos grandes del diseno, la pintura y la escultura contemporáneas, Johannes Itten y Max Bill, que dejaron la marca en la Bauhaus y en la Hoschule fúr Gestaltung, la neobauhaus alemana, respectivamente. De la misma nacionalidad es Jean Tinguely, autor de máquinas móviles y autodestructivas, Peter Stämpfli y la joven videasta Pipilotti Rist, entre una larga lista de creadores de primera línea. Pero además las diferentes ciudades suizas rivalizan con sus museos de arte contemporáneo, donde siempre fueron pioneros y donde la escuela de arquitectura ya es famosa hace tiempo (Mario Botta, entre ellos).

La muestra a inaugurarse el martes lleva el título La razón para la impresión (más correcto sería traducir por La razón para grabar) un panorama del grabado suizo desde 1960. El catálogo es, además de una hermosa edición y elegancia en la diagramación, un instrumento útil de información. Lleva un prefacio de Christoph Eggenberger de Por Helvetia y un ensayo de la historiadora Annemarie Bucher donde justifica la exposición y el arte del grabado en la actualidad. Con agudeza de observación, recorre las características principales de la estampa y su idiosincrática reproductibilidad que se diferencia de los actuales hábitos nacidos de la propuesta de Walter Benjamin y la pérdida del aura. Resignifica el carácter del grabado y lo pone como el impulsor de las nuevas técnicas fotográficas, videísticas y de computación. Repasa las diferentes técnicas tradicionales y manuales y las confronta con las industriales pues “la imagen multiplicada se ha convertido en una estrategia del arte que muestra consecuencia de gran alcance”, donde la reproducción se transforma en un original. O mejor, se anula la cuestión del original como primer ejemplar, es decir, la plancha o taco que nunca se ve y rara vez se exhibe. Annemarie Bucher seleccionó 51 grabadores suizos de las últimas cuatro décadas. No pretende ser una exposición exhaustiva. Se impuso limitaciones concretas: evitó el gran tamano y los ejemplares únicos sumamente costosos para una itinerancia internacional. Es una muestra didáctica, con fotografías murales sobre diferentes técnicas y el proceso de edición. Incluso se muestra un taco original de Renato Oggier trabajado en cuatro lados para comparar con los grabados impresos.

En ese medio centenar de grabadores de varias generaciones hay un despliegue de técnicas y estéticas diversas, que estimulan la información, el conocimiento y el disfrute.

La autoridad mayor es Max Bill (1908-1994), pintor, escultor, arquitecto,grabador y disenador de una fulgurante creatividad. Visitó la Bienal de San Pablo y fue premiado por una escultura emblemática de la modernidad. Alumno de la Bauhaus en 1927-29, fue uno de los inventores del arte concreto y ejerció una influencia internacional notable. Está representado con una serigrafía uno de los procedimientos más afines a los planteos geométricos. Lo acompanan en esa estética Richard Paul Lohse (1902-88), también una personalidad sobresaliente, Camille Graeser (1892-1980), Verena Loewensber (1912-86), ya fallecidos, junto a las generaciones posteriores que recogieron la lección y ampliaron sus recursos expresivos (Matias Spescha, Jean Pfaff, Shizuko Yoshikawa, Marcel Wyss, Gottfried Honnegger, Dominik Stauch, Jean-Luc Manz, Hans Jörg Glattfelder) que además de la serigrafía utilizan la litografía. Son obras claras, transparentes, una geometría sensible de infintos recursos visuales. Si por un lado hay una línea que se define por apostar a la objetividad y el distanciamiento, otros prefieren indagar los aspectos heredados del expresionismo, recurriendo a la xilografía (Francine Simonin, Josef Felix Müller, Renato Oggie) cercanos a ciertos recursos tradicionales y conocidos. Los grabadores que utilizan las planchas de metal y sus variaciones obtienen brillantes soluciones, surcadas por sutiles variaciones de color, tema y expresividad (Jean Cornu, Martial Leiter, Bernard Luginbühl, André Thomkis, Peter Stein, Hans Schärer, Rolf Iseli, Irene Wydler), mientras Jean Tinguely (1925-91) prefiere la litografía para dibujar un Réquiem para una hoja muerta, estudio o boceto para una de sus dinámicas máquinas. Otros aún, frecuentan las técnicas mixtas y recurren a la fotografía (Urs Lüthi Peter Kamm), al offset (Dieter Roth) o la impresión en la computadora (Roswitha Marien), la aquatinta (Michel Biberstein), la punta seca (que se traduce en el catálogo por aguja fría), el linóleo y el gofrado.

Un amplio panorama del grabado actual en Suiza que contribuye a la actualización de una producción escasamente frecuentada por estas latitudes y que en otros tiempos fue uno de los motores expresivos del arte uruguayo.

  • Imprimir
  • Envíar por e-mail

Comentarios


Sabado 11 de Febrero, 2012
Montevideo, UY
Despejado, 23 °C