ENTREVISTA CON EL DIRECTOR MEXICANO GERARDO TORT

Los cineastas sin patria

A la hora de llegar a Hollywood como cineasta pierdes nacionalidad, o sea te conviertes estrictamente en cineasta y hay que ver qué tipos de proyectos podemos realizar aquí», afirmó a la AFP Tort, que durante su participación en el festival aprovechó para reunirse con grandes ejecutivos de la industria cinematográfica estadounidense.

«A mí me interesa trabajar acá como me interesa trabajar en España u otro lugar, aunque reconozco que lo más viable es aquí porque aquí está la industria, el potencial, el dinero y se necesita una renovación permanente de temas, de maneras de exponer las historias», agrega.

La difícil situación financiera que atraviesa la industria cinematográfica en la mayoría de países de habla hispana puede ser el principal motivo que lleve a los directores latinos a aceptar las tentadoras propuestas de Hollywood.

«Desgraciadamente en México ahora se calcula que difícilmente llegarán a 12 películas este año mientras hace dos años eran 30, o sea que vamos para atrás», dice Tort a modo de ejemplo.

Pero pese a la creciente población hispana que vive en Estados Unidos, el público estadounidense puede no estar preparado para las historias que los directores latinos tienen que contar, considera el cineasta mexicano.

«Este es un mercado muy complicado, y los hispanos o descendientes de hispanos que viven aquí a lo mejor no quieren oír precisamente este tipo de historias, tal vez vienen huyendo de este tipo de cosas», afirma Tort, cuya película narra la dura vida de los niños de la calle.

Basada en una obra de teatro del mismo nombre del dramaturgo Jesús González Dávila, «De la Calle» muestra la triste realidad de los niños de la calle a través de la historia de Rufino, uno de esos desheredados en búsqueda de su padre.

La película ganó once premios Ariel en la última edición de los Oscar mexicanos y Tort se alzó el año pasado con el premio a los Nuevos Directores en el festival de cine de San Sebastián.

«Es una película muy personal que de repente se tradujo en una experiencia general y el público ha conectado mucho con ella», afirma el cineasta, declarándose «asombrado con el resultado».

«Por un lado la película tiene el objetivo de sensibilizar al espectador con un fenómeno de muy difícil solución, en el que queda mucho más por hacer que simplemente construir albergues para estos niños», explica. «Pero hay una reflexión mucho más profunda, sobre la redención, sobre el sacrificio», agrega.

Reconociendo que se trata de una cinta difícil tanto por su tema como por su realización, Tort admite que tal vez no hubiese aceptado el reto de no ser ésta su primera película.

«Si hubiese sido mi tercera película seguramente no la hubiese hecho, pero precisamente como era una ópera prima no teníamos noción de lo que estábamos haciendo», afirma señalando que «localizaciones como los mercados en el centro de la ciudad son complicadísimas para rodar, pero necesarias para obtener la realidad y la crudeza» del mundo callejero.

«Lo que quiero es que el espectador sienta que en el fondo de cada uno de nosotros hay un niño abandonado», concluye.

En su sexta edición, el Festival Internacional de Cine Latino de Los Angeles presenta este año –del 19 al 28 de julio– más de 60 películas de América Latina, España y Estados Unidos que difícilmente tendrán acceso al circuito de distribución norteamericano. El objetivo del festival es dar a conocer el cine hispano en Hollywood y poner a los cineastas latinoamericanos en contacto con productores y distribuidores estadounidenses. *

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