PRIMER PLANO

La vida imita al cine

En una encuesta entre críticos iraníes, esta obra de Kiarostami de 1990 fue elegida como el mejor filme nacional de todos los tiempos.

Se ha podido afirmar que el filme es un tributo a la amplia popularidad del cine y su importancia simbólica en el Irán contemporáneo. Su nacimiento fue casi casual: a punto de hacer otra película, Kiarostami leyó en una revista un artículo acerca de un hombre llamado Hossain Sabzian que se había hecho pasar por el conocido cineasta Mohsen Makhmalbaf. De inmediato, Kiarostami replanteó su proyecto, que se convirtió en Primer plano. En ese momento el cineasta explicó: «Como lo ha dicho García Márquez, no eres tú quien elige la obra, sino la obra quien te elige a ti».

Sabzian había sido desde siempre un enamorado del cine, particularmente de las películas de Makhmalbaf, las cuales, según explicó, hablaban directamente a los pobres y los no privilegiados como él. Habiendo querido siempre hacer películas, pero pensando que nunca tenía la oportunidad, había caído en la impostura gracias a la credulidad de una familia burguesa, los Akhankah.

Kiarostami ha señalado también que fue el amor de los Ahankhah por el cine lo que los llevó a colaborar con la propuesta del falso director de hacer una película en su propia casa protagonizada por su segundo hijo, aspirante a actor, y finalmente a cooperar igualmente en Primer plano.

En su momento, Sabzian fue arrestado por impostura y robo (tomó una pequeña cantidad de dinero de la familia), y así Kiarostami se enteró del caso. Lo filmó secretamente en la prisión, obtuvo su permiso para hacer la película, y logró también el permiso del juez para rodar el juicio.

El resultado es un título clave para entender la fascinacíon de Kiarostami por el cine como el medio engañoso por antonomasia, al mismo tiempo realidad e ilusión, capaz de crear incertidumbre acerca de lo que uno ve con sus propios ojos. Con su carácter autorreflexivo y su planteo de cuestiones de clase es también una clave para entender la popularidad del director en la comunidad cinéfila internacional. El filme como forma de capturar la realidad, al mismo tiempo en proceso y como reconstrucción, se yuxtapone con una realidad basada en la ilusión y en la suspensión de la incredulidad. Más aún, el cine demuestra tener el poder de convertir la ilusión en realidad: cuando el equipo de Kiarostami llega a la casa de Ahankhah y cumple la promesa de Sabzian de traerles el cine.

Pero si puede haber una enorme cantidad de placer en ese laberinto borgiano, todo no pasaría de ser puro formalismo sin el retrato central de Hossain Sabzian. Ese hombre se identifica con Makhmalbaf porque ha hecho películas sobre el sufrimiento de los pobres, Kiarostami nos recuerda que todo el cine es ilusión, incluso el que afirma reflejar la realidad.

Luego del impasse de comienzos de julio determinado por la realización del III Festival de Invierno, el proyecto Viva la Diferencia retoma con fuerza la política de estrenos de calidad, insistiendo en su carácter de alternativa frente al convencionalismo de buena parte de la programación comercial.

Luego de Primer plano, para muchos la obra más importante del iraní Kiarostami, un filme mayor que la semana siguiente irá Tocando en las puertas del cielo, una comedia muy negra pero también muy entrañable del alemán Thomas Jahn, acerca del último periplo de un par de enfermos terminales que se convierte en una paradójica celebración de la vida. A continuación, irá Coronación del chileno Silvio Caiozzi, adaptación de la novela homónima de José Donoso sobre la decadencia de una familia de alcurnia. El director Caiozzi llegará a Montevideo para la presentación de su filme. *

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