OJO CON EL CINE

Signo de los tiempos

El ciclo empezó el lunes con dos películas, la argentina Un día de suerte de Sandra Gugliotta y la franco-británica Nuestros amigos de la banca de Peter Chappell.

La idea será desarrollada en meses sucesivos, pero es a grandes rasgos el mismo perfil del reciente III Festival de Invierno, buscando una nueva identidad cultural, radicalmente disidente, y por eso mismo creativa, innovadora, a veces imperfecta.

El punto de partida de Un día de suerte, es una realidad argentina muy inmediata, con gente que enarbola cacerolas para protestar contra una situación insostenible y otros que acarician la idea del exilio o la practican. Sin embargo, ese aspecto del filme no es testimonial sino premonitorio: la directora y libretista Gugliotta tenía entre manos este proyecto antes de que la crisis argentina estallara con su virulencia actual, el rodaje se realizó durante el año 2000, y algunas cosas que se ven en el film fueron creadas para la cámara antes que ocurrieran en la realidad.

Este día de suerte es en realidad la crónica de cuatro amigos jóvenes que sobreviven en una Argentina arrasada, incluyendo una chica que sueña con largarse y le pone a ese deseo el nombre de un fugaz novio italiano, y un hiperactivo que pasa de actividades de reducidor a la venta de droga al por menor. El filme está hecho de tiempos muertos, del vagabundeo de alguno de esos personajes u otros desde la Patagonia a Sicilia, y especialmente de un aire de frescura y sinceridad.

Uno de los ejes del filme lo constituye el personaje femenino interpretado por Valentina Bassi. En una elogiosa nota en la revista «El Amante cine», el crítico Gustavo Noriega señala: «El comienzo la presenta como una chica que reparte volantes en la calle a punto de reventar: su actuación crispada está varios grados de artificio por encima del naturalismo que pretende la cámara, que la sigue por la calle con alguna pretensión documental. Pero poco a poco, la chica se acomoda y su rostro límpido, confundido y sin esperanzas va ganando terreno a la sobreactuación. Como aquel simpático minidealer mencionado más arriba, su amiga Laura (Lola Berthet) aporta espontaneidad. Y ni qué hablar del mejor actor que ha dado la televisión de los últimos años, Damián De Santo, cuyo paréntesis imitando al papa es uno de los momentos más felices de una película feliz y triste a la vez».

Nacida en Buenos Aires, la directora se formó en el CERC (Centro de Experimentación y Realización Cinematográfica), donde estudió producción, y luego viajó a España para ampliar sus conocimientos de video. En 1995, a través de un concurso del Incaa, realizó un corto que integró la primera entrega de las «Historias breves» y ha sido productora ejecutiva y diseñadora de producción de numerosas producciones independientes. Un día de suerte es su primer largometraje, y fue premiado en el Forum de Cine Joven del Festival de Berlín.

Nuestros amigos de la banca

Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia. Este documental registra en detalle las negociaciones efectuadas hace algunos años por el gobierno de Uganda con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y entre otras cosas descubre que ese asunto de la globalización y la dependencia es en todo el globo, de veras. La cantidad de información recogida por el equipo capitaneado por el director Peter Chappell es considerable e impactante, y revela sin mucho disimulo los criterios y los procedimientos aplicados por los organismos internacionales.

Nada que no se sepa, podrá argumentar alguien: alcanza con prender la televisión para conocer resultados cercanos de operativos similares, y se sabe que por aquí cerca alguna gente está golpeando cacerolas a propósito de ello. Sin embargo el empeño no es ocioso: es un recuento abundante, prolijo, por momentos apasionante, casi siempre inquietante y, si se quiere, un poco deprimente, acerca de cosas que pasan en el mundo aquí y ahora: los tironeos, las franquezas, los cinismos, la búsqueda de la manera de hacer que el acto de pedir resulte aparentemente menos humillante de lo que es.

Irónicamente, una parte de este material fue filmado para un documental «oficial» que buscaba mejorar la imagen del FMI luego de que las políticas ultraliberales preconizadas en los años ochenta dejaran un tendal en medio planeta.

Ese documental finalmente no se hizo, pero con lo filmado y otros elementos el director Chappell proporcionó su propia visión sobre el asunto.

De hecho, el film se deja ver como una ficción en la que hay marchas y contramarchas, exigencias y rechazos, personajes buenos, malos y dudosos. En Argentina se la había estrenado hace un par de años en el cine Cosmos, pero se la repuso en el último Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, dentro de un ciclo adecuadamente titulado Globalización y Barbarie. Mucha gente que la vio entonces creyó incluso que el filme era más nuevo: había cosas en él que parecían extraídas de la realidad inmediata. *

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