NUEVO DISCO DE SHERYL CROW

El mérito de la reiteración

O tal vez, si se quiere, parecería transitar en un territorio donde el riesgo estético ha dejado de funcionar para dar paso, desafortunadamente, a una retórica de difícil digestión. En consecuencia, Sheryl Corw ha ingresado consciente o inconscientemente en el mérito de la reiteración. Si es que es un mérito o un demérito. Veamos.

Aquella muchacha que hace años deslumbró en su paso por Montevideo –recuérdese que fue telonera del show del veterano Elton John, rey de baladas, en el Parque Central– ha alcanzado reputación y, así, en la cresta de la ola, ahora presenta su compacto denominado C’Mon, C’Mon sin que en el discurrir de los trakcs se ofrezcan novedades. Los textos se simplificaron en demasía y, sus inflexiones baladísticas, no son otra cosa que una especie de variaciones no diríamos torpes –porque la producción es excelente, eso sí– pero al menos poco estimulantes o mejor dicho contagiantes.

Hay por allí un rock con cierta efervescencia que abre el disco («Safe And Sound») y, desde luego, la naturaleza y la sensibilidad de Sheryl Crow aflora en toda su dimensión. Pero no es suficiente ni siquiera con el envolvente, ganchero «Soak Up The Sun», ni tampoco que convoque a invitados especiales como Don Henley o LizPhair. También aparece el inmenso Lenny Kravitz en «You’re An Original» y la dupla, aquí sí, opera con extraordinaria solvencia.

Pero, en esencia, C’Mon, C’Mon es más de lo mismo. Una lástima. *

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