No me repita el complemento
A propósito de la crisis y de las soluciones para salir de ella, fue posible leer en la prensa declaraciones de un dirigente (no importa quién) que sostenía lo siguiente: «Hemos visto propuestas que muchas de ellas las compartimos».
Un lector desprevenido no verá nada que objetar en tal enunciado puesto que cualquiera entiende el mensaje. Sin embargo, hay allí un error de sintaxis perdonable al hablar pero inadmisible al escribir: reiteración innecesaria del complemento directo. Veamos.
El enunciado consta de dos oraciones: 1) «Hemos visto propuestas»; y 2) «Compartimos muchas de esas propuestas». ¿Tamo de acuerdo? La segunda de ellas está subordinada a la primera mediante el relativo que (es una subordinada relativa), cuyo antecedente es propuestas, y cumple la función de complemento directo de la segunda, como puede verse al descomponer el enunciado. (En realidad, propuestas es el complemento directo de ambas oraciones). Entonces, si el complemento directo ya ha sido expresado mediante el pronombre relativo que, la presencia del acusativo (pronombre personal complemento directo) las no se justifica en absoluto; habría que decir, por tanto: «Hemos visto propuestas que muchas de ellas compartimos»; o mejor: «Hemos visto propuestas, muchas de las cuales compartimos». O si no, haberlo expresado mediante dos oraciones independientes: «Hemos visto propuestas; y muchas de ellas las compartimos». Pero la construcción utilizada por el hablante en el caso que estamos viendo es absurda; como si aquel famoso tema de Benny Goodman The man I love hubiera sido traducido El hombre que lo amo. O como decir «me regaló un libro que ya lo había leído». No; decimos «el hombre que amo» y «me regaló un libro que ya había leído», ¿verdad?
–¿Quiere que le diga una cosa, Mendieta? A mí me indigna tanto esa redundancia pleonásmica que voy a tener que tomar otra, ¿qué le parece?
–¡Qué lo parió! *
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