Los cazamarcianos contratacan
La receta, por cierto, resulta muy clara. Alcanza con reiterar personajes estrafalarios, reubicar a los que habían sido «neuralizados» (o sea, deslumbrados con amnesia artificial) y crear alguna monstruosidad grotesca que permita convertir una mueca de asco en probable carcajada. El resto es un simple refrito de situaciones que ilustran sobre hecatombes intergalácticas y destrucciones interplanetarias mezcladas con algunas intentonas humorísticas que, en este filme en particular, descansan en el carisma de «Frankie», el perrito parlanchín.
Para decirlo de otra manera; bien podría afirmarse que todo lo que Men in Black tuvo de creativo e irreverente en su propuesta original, aquí parece haber perdido originalidad y frescura. Ni siquiera se intenta «parodiar la parodia», sino que las intenciones se remiten a continuar alimentando un producto comercial que ha dado sus buenos dividendos a nivel de la taquilla internacional. Estamos hablando de unos 600 millones de dólares de rentabilidad en el globo, cifra que alcanza para limar ciertos escrúpulos artísticos, por cierto.
Quizás a esto se deba que las incongruencias del libreto no le puedan interesar demasiado a la platea, un público que no se preocupa por develar qué es lo que en realidad está sucediendo, cuál es la famosa «luz sideral» que se está buscando en el largometraje ni quién es la hija de la princesa de las estrellas, por ejemplo.
Sin alcanzar la estatura delirante de Marte ataca –un desopilante homenaje de Tim Burton al cómic de fantaciencia– estos desgastados hombres de negro ya parecen pasados de moda, sus chistes se repiten y el probable nivel de convocatoria al que accede esta segunda parte descansa, casi exclusivamente, en una agresiva promoción, la «cómplice» difusión de los medios y el prodigioso arsenal de efectos especiales donde absolutamente nada resulta imposible de plasmar en forma audiovisual.
Pero falta la chispa, ese detalle fermental que no se suplanta por la estridencia de vagones entrechocando en un subterráneo metropolitano, autos siderales cruzando Nueva York o fuegos artificiales en clave nuclear rodeando la estatua de la Libertad.
Hasta el posible romance que se instala tibiamente en los rincones del largometraje tiene gusto de injerto poco convincente. No funciona casi nada, en verdad. Esperemos que esta secuela se convierta en un entierro de lujo para estos funebreros cazamarcianos. El espectador se merece novedades en serio. *
HOMBRES DE NEGRO II. Dirigida por Barry Sonnenfeld. Producida por Walter Parkes y Laurie Mac Donald. Producción ejecutiva: Steven Spielberg. Guión: Robert Gordon, Barry Fanaro. Fotografía: Greg Gardiner. Con Tommy Lee Jones, WillSmith, Rip Torn, Lara Flynn Boyle y Rosario Dawson.
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