El adiós a un grande
La trayectoria de Ruben Castillo abarcó varios hitos fundamentales de la historia cultural uruguaya. El 9 de julio de 1973 fue él quien convocó «a las cinco de la tarde» a la última gran concentración antidictatorial de los setenta, leyendo el inmortal poema de García Lorca.
Años antes , en la década del sesenta, había revolucionado la radio local con el programa Discodromo, por Radio Sarandí. Castillo le dio a la radio un aire nuevo, con un programa desacartonado, sin libreto, donde se difundió por primera vez a Los Beatles y por donde pasaron varios de los músicos más importantes de la música uruguaya.
Discodromo luego se trasladó a la televisión y además de recibir a gente como Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat, por entonces unos ilustres desconocidos, le dio un lugar a músicos nacionales de todos los estilos. Entre ellos, Eduardo Mateo, Ruben Rada o Daniel Viglietti pasaron por las cámaras de Discodromo. El programa se mantuvo diez años.
Tuvo también una gran carrera como director teatral dando a conocer aquí a dramaturgos como Arthur Miller, Carlos Gorostiza o Milan Kundera.
En 1971 hizo público su apoyo al Frente Amplio, lo que luego le valió la persecución de la dictadura, pese a lo cual se quedó en el país.
En 1976 creó con el consejo de sus amigos los escritores Amanda Berenguer, María Inés Silva Vila, Carlos Maggi y José Pedro Díaz, el Club del Libro desde Discodromo, que editó una cantidad de textos de autores nacionales. Escritor él mismo publicó un libro de cuentos «Cuenta nortes», además de escribir notas periodísticas, especialmente sobre teatro, en varias publicaciones. Pese a que desde hacía tiempo se hallaba apartado de la actividad aún podía vérselo en primera fila en todos los estrenos cinematográficos y teatrales trascendentes y en los mejores recitales de música.
Su pérdida deja un vacío importante en la siempre castigada cultura uruguaya. *
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