Todo el cine en diez días
El Festival de Invierno, ya en su tercera edición, amenaza convertirse en un segundo Festival Internacional del Uruguay.
Se trata, sin embargo, de un perfil bastante diferente. Si el Festival Internacional es, cada año, la oportunidad para el descubrimiento de calidades, el de Invierno procura, en cambio, llamar la atención sobre un cine que en algunos casos llega a los límites expresivos y que en otros se convierte en un signo de controversia, de la confrontación radical a las convenciones, a lo políticamente correcto, a lo establecido y aceptado. Se trata, de un cine que se inserta en el mundo de hoy, que refleja los sentimientos y los desconciertos de la gente y los jóvenes de este momento de la historia donde todo parece desarticularse.
Premeditadamente, la programación sigue cinco vertientes principales más el estreno de un largometraje uruguayo.
Uno de ellos está dedicado al cine de Irán y de países no centrales. En este sector se podrán descubrir tres filmes de Abbas Kiarostami, uno de los mayores cineastas actuales, títulos que nunca habían sido presentados en Montevideo (La casa de mi amigo, Primer plano, La vida continúa), uno de los cuales (Primer plano) se presenta como una pequeña obra maestra, tan humana y sabia como los filmes de Kiarostami ya conocidos en el Uruguay. Y junto a él habrá otros filmes de Irán, realmente reveladores que confirman una cinematografía nacional (El árbol de la vida, El padre). Pero también de China y de Turquía se exhibirán Yendo al colegio con papá sobre mi espalda y Yara. Y en Samia hay una fuerte presencia argelina.
En la sección «los más jóvenes del cine argentino», se exhibirán operas primas de realizadores y realizadoras muy jóvenes, que se juegan haciendo un cine que dialoga con una generación que convive con desasosiegos, desapariciones, quebrantos sociales, pero que muestra en sus expresiones y en sus filmes las ganas, el impulso de vivir y de reflexionar. Se trata de un grupo de películas que en los últimos tiempos han comenzado a ser realizadas a pesar de todos los inconvenientes y algunas de las cuales se habían presentado ya en el Festival Internacional en los dos últimos años. Ahora se intentará además que esas películas y las que ahora se presentan, tengan, luego del Festival de Invierno, exhibición normal en Montevideo. Se exhibirán Un día de suerte de Sandr Verónica Chen, El descanso de Moreno, Tambornino y Rosell, y una Muestra del Cine Piquetero Argentino.
Europeos, australianos y uruguayos
Otra de las secciones del Festival comprende una exploración en el mundo de Aleksander Sokurov, director ruso, autor del filme Madre e hijo. De él se exhibirán tres filmes, Voces espirituales, La vida humilde y Elegía de un viaje. De los tres, ese pausado y penetrante pensamiento que se detiene sobre las guerras y las calamidades de este tiempo (Voces espirituales: de los diarios de guerra, como indica su título completo, en ruso), ejerce una fuerza hipnótica sobrecogedora. Aproximaciones a lo espiritual y místico, estos filmes reveladores confirman a Sokurov como uno de los mayores creadores actuales, autor de un cine absolutamente en contra de toda corriente.
«Ver y comprender lo que pasa» es el título de otra de las secciones.
Desde Los amigos de la banca de Peter Chapell, hasta dos documentales del maestro Robert Kramer, incluyendo su obra póstuma (Ciudad de la llanura y Punto de partida), y aproximaciones al entrañable sentido humano de los judíos por Emmanuel Finkiel (Madame Jacques sur la Croisette y Casting), o la aproximación al cine de los Cahiers du Cinéma por Edgardo Cozarinsky en Le cinéma des Cahiers, este grupo de filmes cumple esa función que, desde luego, es absolutamente inencontrable en el cine industrial o en el cable.
La selección del III Festival de Invierno incluye también filmes aparentemente más normales, o menos radicales. Pero en estos filmes se cuelan las inconformidades, la visión penetrante o satírica que los transforma en algo más valioso y memorable: de Francia Samia, Stand by, Ma petite entreprise, de España El cielo abierto, de Alemania Tocando las puertas del cielo (una road movie acechada por el cáncer), La promesa de los hermanos Dardenne de Bélgica, y hasta La banca (The Bank), un filme australiano que muestra que el fenómeno no es sólo rioplatense.
El Festrival estrenará además un largometraje nacional que según los responsables de cinemateca es una obra maestra del cine uruguayo.
Se llama Aparte, es un largometraje documental y es la última obra del uruguayo Mario Handler. Se dice que este filme rompe con los criterios con que se maneja el cine documental latinoamericano. El autor de alguna manera pasa a ser parte de lo documentado, sectores del rodaje fueron hechos por los propios «documentados», no es un reportaje con gente que le dice cosas a la cámara, cada acción queda inconclusa generando la sensación de frustración, se borran las fronteras entre el cineasta y los seres vivos y reales que quedan en las imágenes.
Esos seres (marginados) son parte de nuestra cultura, de nuestra manera de ser. Todo está dicho, pero no hay una palabra o una imagen que lo indique. Como si fuera el antirreality show (el Gran Hermano figura en algún momento de esos diálogos reales). También aquí la propuesta es radical, al límite.
Como se ve, todo un maratón de cine, concentrado en sólo diez días. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad