La hora del poeta
En la XII edición del galardón literario, el jurado reconoció a Vitier por tratarse de un autor fiel a la poesía, con una trayectoria intelectual y vital, consagrada enteramente al acto creador y al estudio de los vínculos secretos entre literatura e identidad cultural. Un tribunal integrado por los mexicanos Beatriz Espejo y Vicente Quirarte, los argentinos Julio Ortega y Noe Jitrik, el peruano José Miguel Oviedo y el compatriota de Vitier Ambrosio Fornet, premió «al auténtico humanista (…), uno de los más notables exponentes de la creación y el pensamiento latinoamericanos del siglo XX».
Nacido en 1921, el escritor se convirtió este lunes en el segundo cubano en obtener el premio Juan Rulfo, precedido por Eliseo Diego, en 1993. Promovido por la Universidad de Guadalajara, el gobierno del Estado mexicano de Jalisco, el Fondo de Cultura Económica y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México, el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo reconoce el conjunto de una producción artística.
La laureada obra de Vitier comenzó en la década de los 30 del siglo pasado, cuando junto a otros intelectuales de la Isla fundó la revista Orígenes. Autor de bien logrados ensayos, califica de etapa de ingenuidad los inicios de los años 60, una era superada –según el propio Vitier– en 1968 con «Testimonios».
Entre sus títulos más conocidos sobresalen «De Peña Pobre» o «Canto llano» (1950), además actualmente circula en México su recién publicada «Antología de mis versos». «Cintio Vitier, (…) pasó del romanticismo a la experimentación (…); sus libros, de búsqueda lingüística y juegos literarios ingeniosos, de constantes citas eruditas se transformaron luego de la Revolución cubana, y cada vez se volvieron más comprometidos con la realidad de su país», subraya la reseña de la antología.
Los anteriores Premios Juan Rulfo fueron Nicanor Parra (Chile, 1991), Juan José Arreola (México, 1992), Eliseo Diego (Cuba, 1993), Julio Ramón Ribeyro (Perú, 1994), Nélida Piñón (Brasil, 1995), Augusto Monterroso (Guatemala, 1996) y Juan Marsé (Cataluña, España, 1997). Completan la nomina de galardonados Olga Orozco (Argentina, 1998), Sergio Pitol (México, 1999), Juan Gelman (Argentina, 2000) y Juan García Ponce (México, 2001).
Alegría en Cuba
El ministro de Cultura, Abel Prieto, felicitó ayer al poeta cubano Cintio Vitier, a cuya casa acudió poco después de anunciarse oficialmente que había ganado el XII Premio de Literatura Latinoamericana y Caribeña Juan Rulfo.
El titular abrazó cordialmente al poeta, quien había recibido la noticia sin asomo de vanidad, con la humildad que lo caracteriza. El autor de Lo cubano en la poesía no interrumpió su habitual siesta. El timbre de su teléfono, al parecer desconectado, sonó insistentemente bajo el asedio periodístico sin que nadie respondiera al llamado.
La concesión del Juan Rulfo a Cintio Vitier desató una oleada de regocijo en los círculos intelectuales cubanos, en los que goza de una alta reputación por sus aportes a la literatura y al pensamiento teórico. Me llena de infinita alegría, afirmó a Prensa Latina el poeta Pablo Armando Fernández.
Cintio se lo merecía, ha contribuido a la formación de una cantera de jóvenes creadores. Es un símbolo de «lo cubano y lo universal en nuestras letras».
Como dijo su hijo José María, los Vitier, una familia de artistas –la madre, Fina García Marruz, es una poetisa de rango y su hermano Sergio un músico de alto vuelo– no suelen tener accesos de vanidad.
El jurado que le otorgó unánimente el Juan Rulfo ponderó su larga fidelidad a la poesía, su consagración al acto de la creación y al estudio de los secretos vínculos entre literatura e identidad. También su auténtico humanismo y trascendencia en el ámbito caribeño y latinoamericano, expresada en la sistematicidad y proyección de sus estudios sobre la vida y obra de José Martí.
El Premio, dotado con 100 mil dólares, será entregado oficialmente a Vitier en la próxima feria internacional del libro de Guadalajara, México. *
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