Ecos mortales, un filme con muchos "ecos"

El regreso del sexto sentido

En términos de paráfrasis, contar determinados aspectos del filme supone repetir secuencias del otro largometraje protagonizado por Bruce Willis, donde un niño percibía a los fantasmas desolados que rondan por el mundo.

El caso es que aquí también la intriga está marcada por fenómenos sobrenaturales de idéntica factura con el simple matiz de una casa embrujada y el fantasma de una adolescente que clama venganza a través de sus interlocutores terrenales.

Lo curioso del caso es que la idea parte de la novela Stor of Echoes, escrita por el estadounidense Richard Matheson en 1958 –redacción que aventaja en más de cuatro décadas al guión de Night Shyamalan–, que bien podría haber sido una influencia no consciente, aunque la percepción general del auditorio se aproxima más a la idea de un título que juega con el sentido de la oportunidad en una suerte de refrite guionístico acomodado a la situación. (No debemos olvidar que Koepp conoce el oficio de atraer al auditorio ya que ha sido guionista de Jurassic Park y Misión Imposible, entre otros).

Hay detalles, por supuesto, que marcan la diferencia y ahí está la presencia de Kevin Bacon como personaje que abre su mente a la dimensión desconocida luego de una sesión de hipnotismo, lo que le permite conectarse –al igual que su hijo– con los espectros que circulan por este infierno terrenal.

Pero más allá de esto, Ecos mortales repite tantas ideas como encuadres; se juega al sobresalto, arma algunos efectos especiales muy interesantes y monta un enigma superficial de previsible resolución mientras la adrenalina sube y baja a lo largo de una platea que puede incluso percibir cierto homenaje a Psicosis a través de una casa que evoca evidentes reminiscencias.

El resto es pura receta. Entre sombras y pantallazos aterradores, la odisea del vidente hace partícipe al espectador de una serie de violaciones y asesinatos en una mecánica que también emparenta esta realización con la célebre Zona muerta de Cronnemberg sobre texto besteselleriano de Stephen King.

De todos modos, lo evidente del análisis es que la obra delata demasiadas resonancias, otros «ecos mortales» que ya dijeron cosas parecidas o apenas diferentes aunque la fórmula resulte, por momentos, atractiva y logre enganchar a un público adicto al género del terror. En resumen, para pasar el rato entre susto y susto.

Ecos mortales. (Stir of Echoes). Dirigida por David Koepp. Producida por Gavin Polone, Michele Weisler y Judy Hoffund. Efectos especiales: Tony Gardner y Jim Beinke. Fotografía: Fred Murphy. Con Kevin Bacon, Kathryn Erbe, Ileana Douglas, Kevin Dunn y Connor O’Farrell.

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