CONCIERTO Y LIBRO SOBRE EL DIRECTOR URUGUAYO JOSE SEREBRIER

El primer tango en París

Días atrás Serebrier viajó a Francia donde acaba de salir su biografía «José Serebrier. Un director de orquesta y compositor al alba del siglo XXI» de Michel Fauré, editado por L’Harmattan/París, y que fue presentada días atrás en la parisiense Casa de América Latina.

Asimismo, el 23 de junio, dio un magnífico concierto en el marco del Festival Río Garona en Toulouse (sur), que este año estuvo dedicado a la música rioplatense. Al frente de la Orquesta Nacional de Cámara de Toulouse, Serebrier interpretó un programa en torno a Piazzolla y a obras uruguayas.

Serebrier dirigió su «Elegía para Cuerdas» compuesta a los 14 años y que había sido estrenada en el Carnegie Hall en 1962 por Leopoldo Stokowski. También su repertorio incluyó cuatro composiciones de Piazzolla («Tanti anni prima», «Oblivion, «Coral» y «Canyengue»), además de un «Homenaje a Piazzolla» del compositor Fernando Condon, en estreno mundial, y «Candombe para bandoneón, percusiones y piano», de Jauré Lamarque Pons, ambos uruguayos.

Asimismo figuraban en el repertorio inédito sus dos obras, «Casi un tango» y «Tango en azul», interpretadas por primera vez en Francia. «Tango en azul» fue compuesto en el avión que me llevaba a Montevideo donde debía dar un concierto en homenaje al 70 aniversario de la Orquesta Nacional del Sodre. El título surgió de un concurso popular en Uruguay donde hubo miles de proposiciones; por su parte «Casi un tango», fue escrito para el Festival Río Garona», señaló Serebrier.

«El tango es una música de gran intensidad, muy compleja, con numerosos cambios de tiempo y estilo; nada fácil», subrayó. Asimismo señala su intención de grabar en un futuro cercano un CD con temas de compositores clásicos que abordaron este género, como Stravinsky, Samuel Barbier, o Kurt Weil, y que incluirían además sus propias composiciones y dos imperecederas obras del repertorio tanguero: «La Cumparsita» y «Mi Buenos Aires querido».

Con más de cinco décadas en el mundo musical, reconocido por sus pares, la crítica y el público, Serebrier goza de un enorme prestigio internacional que no alteran su simpatía, su sencillez, y su gran curiosidad por la vida y por el ser humano.

Nacido en 1938 en un hogar poco melómano, de padre ucranio y madre polaca emigrados a Uruguay debido al nazismo, debutó como director a los 11 años en su Montevideo natal, y su primera sinfonía fue estrenada seis años después en Nueva York por el legendario Leopoldo Stokowski (1882-1997), de quien sería luego su asistente durante cuatro «memorables» años.

Se formó en especial en Estados Unidos. Fue alumno, entre otros, de dos de los más grandes directores del siglo XX, Antal Dorati y Pierre Monteux, antes de volcarse también, paralelamente, con pasión en la docencia. Compuso más de 100 obras, grabó unos 150 discos y CD, fundó y dirigió festivales, y fue asimismo candidato a varios Grammys en Estados Unidos.

Su carrera lo ha llevado a los cinco continentes, invitado por las más prestigiosas orquestas del mundo.

Para hacer frente a sus actividades y a una «agenda de ministro», Serebrier afirma que posee tres residencias «fijas», en Nueva York, Miami y Londres.

Su vida intensa y artísticamente muy rica la comparte con su esposa, la soprano norteamericana Carole Farley.

Serebrier, que reivindica su identidad uruguaya y latinoamericana, forma parte de la lista de grandes compositores y directores de América Latina que triunfan en el mundo entero, pero como el chileno Claudio Arrau o los argentinos Martha Argerich o Daniel Berenboim, se ha «universalizado». *

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