LOS INTERNAUTAS DICEN QUE LA "BLOGMANIA" PUEDE CAMBIAR EL PERIODISMO

El auge de las "cyberplumas"

La palabra «Blog», inexistente aun en el diccionario inglés, es una contracción de «Web-log», algo así como «diario en la web», y consiste básicamente en una página web con fotos y textos ordenados cronológicamente.

«Kausfiles», «Instapundit», «Asparagirl», «AndrewSullivan», todos con el «.com» son una mezcla de desahogo diario y otro poco de caja de resonancia de la actualidad en tiempo real. «Los ‘blogs’ ofrecen una ventana fascinante sobre los hechos y opiniones que de otra manera se le escaparían a los lectores», elogió el británico Financial Times.

Los «blogs» no esparcen versiones, al menos no de manera intencionada, sino que con su formato aparentemente inocente de «monólogo interior» expanden como una mancha de aceite opiniones que marcan una tendencia. «Son el antídoto a los editoriales no firmados», escribió el New York Times, constatando la «dependencia» que los «blogs» crean en sus frecuentadores.

Un «blog» es fácil de diseñar gracias a software como «Blogger.com» descargables de la web pero para el lector no constituyen, a decir verdad, el uso más económico de su propio tiempo. Es que para consultar el material es necesario cliquear de «link» en «link» con la esperanza de hallar en la «blogósfera» un luminoso debate sobre la crisis en Medio Oriente, la posición de la iglesia en el escándalo por paidofilia o las nominaciones al Oscar.

A los periodistas de la prensa escrita el boom no los tiene enloquecidos. En The Nation Eric Alterman atacó a Andrew Sullivan («blogger» de «AndrewSullivan com») como un «narcisista que hace parecer a Henry Kissinger un San Francisco de Asís». También el Boston Globe criticó del «planeta blog» la absoluta ausencia de crítica por parte del comité editorial: «bienvenidos a ‘Blogistan’, el nuevo tipo de periodismo vía internet donde ningún pensamiento es echado a la basura», escribe.

Glenn Reynolds, el profesor de la Universidad de Tennessee el creador de «Instapundit», explicó el éxito del nuevo medio en la necesidad de la «aldea global» de recompactarse sobre la web después del 11 de setiembre. «La gente estaba a la búsqueda de fuentes de información alternativas. Entre lectores y ‘bloggers’ se creó así una relación personal, una relación que da confort en una situación de estrés», dice.

«Instapundit» nació casi por juego un mes antes del 11 de setiembre y desde entonces los lectores que ingresan a los comentarios de crónica política de Reynolds se han vuelto decenas de miles cada mes.

Alrededor de 200.000 son los frecuentadores autoproclamados de los divagues del columnista conservador Andrew Sullivan sobre gays e iglesia, política en Medio Oriente y admisistración Bush. Mientras son 52.000 los aficionados de «Kausfiles.com» que permanecen fieles al «blog» de Mickey Kaus aunque estos se han transferido desde la revista on-line de Microsoft «Slate». «Si estas cifras son reales, estamos frente a un fenómeno que encuentra seguidores en un sector potencialmente influyente de público», observó en New York Times.

«Y si realmente es así –continúa– a despecho de lo que pensamos muchos directores de diarios, podría colocarse a la vanguardia de una nueva frontera del periodismo que da mayor énfasis a la personalidad de quien escribe menos que a los datos». *

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