La lengua no es de trapo
Dudas sobre la inimputabilidad
Ahora que el Mundial está terminando volvemos a la realidad y con ella vuelven los errores y dudas cotidianas ajenas a los espectáculos deportivos.
Con el aumento de los hechos delictivos de los que son protagonistas menores de edad, retomó impulso la propuesta de bajar la edad de imputabilidad (¿o de inimputabilidad?) para castigar a los jóvenes delincuentes con penas más severas.
Evidentemente, imputabilidad e inimputabilidad son antónimos se los mire por donde se los mire, por lo que el cambio de un vocablo por otro conllevaría un mensaje opuesto. Pero veamos un poco. En primer lugar, el diccionario de la Real Academia no registra el término inimputabilidad ni inimputable. Existe sí imputabilidad, definido como «calidad de imputable»; de éste se nos dice que se aplica a quien se puede imputar; y finalmente, el significado de este verbo es «atribuir a otro una culpa, delito o acción». Más allá de estas definiciones esquemáticas, todos sabemos que imputabilidad es la condición de quienes son pasibles de ser sometidos a la Justicia, es decir de aquellas personas a quienes se puede imputar la comisión de un delito. El término inimputabilidad, aunque el diccionario no lo registre, sería lo contrario, vale decir un cierto privilegio de que gozan aquellos a quienes no se puede acusar de un delito ni someterlos a la Justicia, como es el caso de los menores de dieciocho años o de quienes padecen ciertas incapacidades; y de ellos decimos que son inimputables.
Ahora bien, dicho esto, ¿qué corresponde decir: se baja la edad de imputabilidad o la edad de inimputabiliadad? Pienso que tanto da, puesto que en este caso cualquiera de los dos vocablos hace alusión a un límite: la edad a partir de la cual puede un individuo ser juzgado por la Justicia ordinaria. Y ya que el diccionario sólo registra imputabilidad, usemos este último y digamos bajar la edad de imputabilidad. ¿Tamo?
–Diga Mendieta, ¿por qué no nos mandamos otra grapita y se la imputamos al frío que está haciendo?
–¡Qué lo parió! *
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