EL REY ESCORPION

Viene del desierto y trae mucha arena

El sitio: el desierto africano 5000 años antes de la construcción de las pirámides. La convención o la receta hace o parece prolongar el género, así pues el eje narrativo de El Rey Escorpión, del artesano Chuck Russell, cuyo patrón temático no saldrá de la previsible idea de la lucha del bien contra el mal.

Claro que todo se arropa con una producción costosa en vestuarios y en una afinada reconstrucción de época, en gratísimos efectos sonoros y visuales (se verá la tradicional tormenta de arena y las arenas movedizas, hormigas, escorpiones y cobras temibles, etcétera), en la potenciación del superhéroe (The Rock, como un arcadio invencible, errante, libre a sus juicios, los que finalmente serán los apropiados) que saldrá de la nada para devenir líder de los oprimidos frente al megalómano de turno que gusta de arrasar a las demás tribus con la ayuda de una hechicera (Helly Hu, lo mejor del filme por su espectacular belleza).

En el cine, el asunto esencial no siempre reside en sus contenidos, sino en sus cómo (en la manera, digamos, de elaborar el discurso cinematográfico): si La Momia, primera parte, llegó a funcionar por el sistema interno de autocitas y autorreferencias al cine de matiné y así reciclar la receta estilística del género de «aventuras», El Rey Escorpión es seguramente su antítesis.

Es solamente el intento y ni siquiera Russell llega a esa nivel de gestión, aunque cumple con todo el recetario: ferocidad en las batallas con nervioso movimiento de cámaras (espléndida actuación del negro Michael Clarke Duncan, quien secunda a The Rock en la liberación de las tribus), una pizca inevitable de misterio de esa cultura milenaria, u otra pizca inevitable de romance y acción, mucha acción como para que los espectadores adolescentes o más bien púberes sientan el placer confortable del cine como espectáculo.

No tiene mucho que ofrecer un largometraje de las ambiciones de El Rey Escorpión, aunque tampoco llega a aburrir.

Todo es correcto en términos de producción, y así parecen ser los mandamamientos del entertainment hollywoodense: no te preocupes demasiado muchacho porque The Rock está aquí al compás de una banda sonora heavymetalera y quitará todos los males de este mundo. Dicho en otras palabras: un filme menor, sino descartable para espectadores exigentes. *

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