Pina Bausch presenta en París su última creación
De un reciente viaje a Brasil, de Rio de Janeiro a Salvador de Bahía, la coreógrafa expresionista alemana Pina Bausch se trajo en su equipaje una reserva de movimientos, de sonrisas, de impresiones y de músicas, cuyas esencias son destiladas en su última creación: «Agua».
Este espectáculo es presentado por vez primera en París en el Théâtre de la Ville, residencia regular francesa de la compañía de danza de Pina Bausch, la Tanztheater Wuppertal, desde la temporada 1978-1979. Todas las localidades están ya agotadas para el espectáculo, que comenzó el pasado martes 18 y continuará hasta el domingo 30 de junio.
Desde 1989, Pina Bausch, de 61 años de edad, viaja y busca en sus desplazamientos fuentes de inspiración para ella y sus bailarines. De sus estadías en Palermo, Madrid, Los Angeles, Hong Kong, Lisboa, Roma y Budapest, extrajo sucesivamente la materia prima de sus ballets: «Palermo, Palermo», «Tanzabend II», «Nur du», «El limpiacristales», «Masurca fogo», «O Dido» y «Wiesenland». Todos ellos figuraron en la programación del Théâtre de la Ville de París.
Su última creación, «Agua», se presenta como una vasta ópera de imágenes y de música en la cual «las danzas se desarrollan en círculos de luz concebidos como islotes». Pina Bausch es poco locuaz respecto a sus obras, pero sus exégetas hablan por ella. Según uno de éstos, la coreógrafa y Peter Pabst, escenógrafo que trabaja con ella desde 1980, quisieron sobre todo «recrear en ‘Agua’ lo que más los emocionó en Brasil, es decir la naturaleza». La coreógrafa se habría esforzado en responder a dos preguntas: «¿Qué bailarín ser ante un pueblo en el que cada habitante se contonea endiabladamente? ¿Cómo expresar la energía arrasante del ritmo, su velocidad, sin perderse en los estereotipos?».
Para responder a ambas preguntas, Pina Bausch cuenta con un elenco que se ha renovado en los últimos años. De él forman parte, entre otros, una brasileña escultural, Regina Advento, que abre y cierra «Agua», la italiana Cristiani Morganti, que recuerda a la Magnani joven, la indonesia Ditta Miranda Jasjfi y la argentina Silvia Farías, de aire infantil, Fabien Priovile, capaz de despertar la envidia de un campeón de hip hop, el muy sofisticado Nazareth Panadero o la joven y sensual Mélanie Maurin, que ha abandonado provisionalmente sus estudios de medicina para compartir un momento la vida del Tanztheater Wuppertal. *
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