Temible oscuridad a mediodía
A partir del excéntrico Ludwig Wittgenstein y de un sobrino del filósofo con alteraciones mentales, Thomas Bernhard crea un personaje al que llama Voss (Luis Paulo Vasconcellos) y lo enfrenta con sus hermanas, Ritter (Sandra Dani) y Dene (Ida Celina), en un almuerzo al que Voss llega, restablecido, directamente del manicomio.
Las hermanas participan, como un acompañamiento musical, tanto de la lucidez de su hermano como de sus fallas psíquicas; de ninguno de los tres se puede decir que sea completamente normal, aunque tampoco ninguno es absolutamente loco. En el discurrir del mediodía, a través de un diálogo revelador y significativo, aparecen el pasado, el presente y atisbos del futuro. Hay un amor casi incestuoso de Dene por su hermano, hay un realismo casi cínico en Ritter, hay la explosiva mezcla de asocialidad con agudeza de Voss. Bernhard intenta y consigue la difícil tarea de desplegar las contradicciones de sus personajes como su elemento dinamizador, y la obra crece en tensión sin que ninguno de los personajes logre una síntesis, una visión clara del mundo y de sí mismos, una paz o una conformidad con la vida.
Bernhard muestra una fractura o grieta imposible de curar en el alma de los hombres de hoy, y muestra al mismo tiempo cómo la vida familiar, incapaz ya de regenerarse, está dejando de ser un proceso de nacimiento, amor, reproducción, muerte, que debe conducir a un desenlace y al comienzo de un nuevo ciclo, para convertirse en una estática intensificación de la vida sensorial e intelectual, que, en el mejor de los casos, se devora a sí misma.
Estos conflictos familiares donde la vida misma es puesta a prueba a través de pequeños detalles de trivial apariencia, forman parte importante del mundo artístico de Luciano Alabarse, que ya puso en escena obras tan lacerantes y ocurrentes en nuestras conciencias como la versiones escénicas de «Pela noite», de Caio Fernando Abreu, y «Reunión de familia», de Lía Luft, o el drama «Un beso, un abrazo, un apretón de manos», de Naum Alves de Souza.
El ritmo es perfecto, la idea del autor fue concienzudamente captada y rediseñada, la dinámica del espacio muy bien marcada dentro de una escenografía realista y a la vez simbólica de Sylvia Moreira y los climas interiores acertadamente indicados por la virtuosa iluminación (Giancarlo Carlomagno).
La actuación permitió el feliz regreso a las tablas, muy elogiado por la crítica, de Luis Paulo Vasconcellos, conocido en nuestro medio como autor y director («Como el sol en el fondo de un pozo», con actuación de Sandra Dani).
Su difícil personaje está impecablemente compuesto: hay en su interpretación economía de medios, convicción y, a la vez, sobriedad. Ida Celina, de quien nuestro público ha visto «Maldito corazón», de Vera Karam, y Sandra Dani completaron una actuación general de primer orden. *
ALMOÃO NA CASA D0 SR. LUDWIG («RITTER, DENE, VOSS»), de Thomas Bernhard, en traducción de Luciano Alabarse y Nicolás Costa, con Ida Celina, Luis Paulo Vasconcellos y Sandra Dani. Vestuario de Rui Spohr, iluminación de Giancarlo Carlomagno, escenografía de Sylvia Moreira, banda sonora y dirección general de Luciano Alabarse. Estreno del 24 de mayo, teatro del Instituto Goethe, Porto Alegre.
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