Dos noticias de Portugal
Integrante de la Comunidad Europea, Portugal supo aprovechar las ventajas en el campo cultural. Ya no es el pariente pobre o el furgón de cola del continente. La actividad artística aumenta y se amplía, se modifica y se enriquece. Precisamente, uno de sus gestores fundamentales y creador singular, Fernando Calhau, murió de cáncer la semana pasada. Estaba al frente, hasta el 2001, de la actividad plástica de la secretaría de cultura, donde comenzó desde joven, y supo conducirla con gran estilo y ponderado equilibrio. Había sobrepasado apenas el medio siglo de existencia y dejó una obra, muy extensa pero de gran exigencia formal, utilizando diversos soportes (fotografía, grabado, pintura, video) dentro de las corrientes de mayor actualidad sin la búsqueda de un fácil exitismo. Fue uno de los responsables de la Bienal de Lisboa en sus dos ediciones (la última se incendió en el viejo predio de Belén) e impulsor de excelentes iniciativas que beneficiaron internacionalmente al país.
Uno de los centro culturales de ascendente importancia es el Museo Serralves en Oporto. Un viejo edificio reciclado por el arquitecto Alvaro Siza fue el punto de arranque para una actividad artística excelente bajo la conducción del valenciano Vicente Todolí, ex asesor artístico del IVAM y del cual fue apartado (y de cualquier museo español) por motivos mezquinos. En Oporto desempeñó, desde 1999, año de fundación de Serralves, un papel relevante y trajo lo mejor del arte contemporáneo de avanzada (Baldessari, Hamilton, Tuttle, Juan Muñoz, tiene previstas exposiciones de Bacon y Oldenburg). Ahora acaba de ganar por concurso internacional el puesto de director de la Modern Tate de Londres, el centro que transformó la vida cultural de la capital inglesa, bastante remolona en actualizarse. La sensibilidad y la inteligencia de Todolí (43 años) es una gran pérdida para Serralves, aunque nadie es insubstituible. El orgullo inglés ante la incorporación de un extranjero ya dio señales de desaprobación pero se resignarán y, con el tiempo, comprobarán el acierto de la elección. Por lo menos el crítico Adrian Searle de The Guardian señaló que Todolí «No está atado a ninguna generación de artistas. Ha montado importantes exposiciones de arte actual sin descuidar las muestras históricas de artistas algo marginados u olvidados. Tiene un buen criterio a la hora de ampliar colecciones con nuevas adquisiciones y goza del respeto de los artistas». Buena reacción. *
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