Sendas muestras de pintores españoles
Exposiciones colectivas sobre el surrealismo o la Bauhaus, individuales de Klee, Rodin, Chagall, Ernst o Beuys ya no figuran en el itinerario de los países periféricos. Aunque es cierto que hasta el poderoso museo Guggenheim de Bilbao tuvo que desistir del importante envío brasileño de su sede central de Nueva York por falta de rubros.
La crisis, empero, no parece afectar los proyectos de difusión artística en el exterior de los españoles. El ministerio de Relaciones Exteriores y la Generalitat Valenciana han mancomunado esfuerzos para que permanezcan abiertas las vías de comunicación del arte de forma regular y periódica. Es un hecho que hay que destacar y elogiar efusivamente y que otros países más poderosos podrían imitar. La circunstancia de ocupar la presidencia de la Unión Europea fue apenas un incentivo más para que España reforzara su presencia en tierras americanas con múltiples exposiciones. Mientras la mayoría de los gobiernos piensan en las finanzas y la economía, España (que tiene sus propios problemas) no descuida la cultura, dentro (cada poco tiempo se abren nuevos museos como el de Valladolid hace poco) y fuera del país. Es muy reconfortante.
No todos tienen la vitalidad y la intrepidez de Consuelo Císcar, una mujer con dotes asombrosas de capacidad organizativa. Directora de la subsecretaría de Promoción Cultural de la Comunidad Valenciana, Consuelo revolucionó el pacato ambiente provinciano hasta hacerlo centro de atención internacional con la construcción de la Ciudad de las Artes y la Ciencias por Santiago Calatrava y la instauración de una bienal de arte, entre otros innumerables proyectos. En una publicación trimensual, muy bien diseñada, se da cuenta de la variada e intensa actividad cultural, desde la potenciación de los museos locales (algunas decisiones discutibles con relación al IVAM) y el intercambio de exposiciones y foros de discusión, sin descuidar el alto nivel de los encuentros de cine, teatro, danza y música.
De Valencia vino al Museo Nacional de Artes Visuales el pintor José Morea. Son trabajos de gran formato realizados entre 1980 y 1999 que aparecen registrados en un catálogo-libro junto con otras obras no enviadas. La primera visión de la muestra indica que hay un vigoroso pintor ecléctico o que incurre en numerosas citaciones. Por ahí se anotan las presencias de Luis Gordillo en su primera etapa, de Matisse, Lindner, el neoexpresionismo alemán y la transvanguardia italiana, transpuestas con impetuosa y festiva sensualidad en una suerte de celebración de un ritual dionisíaco. Lo curioso es que al revisar su trayectoria en el catálogo se comprueba que hay otra dimensión, mucho más interesante, en su obra, donde campea la aguda ironía y la limpia sexualidad. Un creador más inventivo y fustigador de los códigos estéticos, que atrapa el arte oriental japonés (hay una en la exposición que es tapa del catálogo) o egipcio con desenfado y jocundo erotismo, que transita por una libertad operativa que no se manifiesta con plenitud en los cuadros enviados, más discretos en su formulación plástica y conceptual.
El Centro Municipal de Exposiciones modificó su espacio interior. El feliz montaje del español Luis Enguita supo interrumpir la disposición habitual por separación de dos grandes paneles-muros para colgar Círculos y sueños de José Caballero (Huelva, l915- Madrid, 1991), fechados en las décadas del cincuenta, sesenta y setenta. Un período de la abstracción geométrica primero y del informalismo después. En una España aislada por el franquismo del contexto cultural y artístico internacional, estas obras parecieron significativas. Pero las poderosas personalidades de Tapies, en primer lugar, Millares, Saura, Lucio Muñoz, Canogar (los mayores creadores) Manuel Viola, Cuixart, Tharrats, Feito, Zobel (con menor sostenido impulso) opacaron (y acaso justamente) a los restantes colegas. Fue el caso de José Caballero. Aunque detenta muy estimables cualidades es un pintor de estricto interés nacional. Ni en su vertiente geométrica ni en su más amplia incursión informalista de carácter matérico o gestual, surge con una personalidad definida y enjundiosa. Hay algunos cuadros más atractivos con predominancia del negro de los años 70, muy característicos de la década anterior, que inclusive aquí en Montevideo Hilda López, Américo Sposito, Juan Ventayol, Espínola Gómez y Barcala lo hicieron con indesmentible originalidad. Hay que tener cuidado al elegir los artistas muy estimados y exitosos localmente con la apreciación en el exterior y el contexto internacional. José Caballero forma parte del panteón de artistas españoles del siglo XX y ocupa un discreto lugar entre las personalidades secundarias. *
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