Del amor herido
Una familia perfecta y acomodada, casi una postal del american way of life.
Un matrimonio y un pequeño hijo viviendo sus confortabilidades afectivas y económicas en los lujosos suburbios neoyorkinos.
En ese territorio todo son buenos modos y gestos calurosos, aunque la condición de ama de casa le está empezando a pesar a Connie Sumner (Diane Lane, la mejor musa que ha tenido en su carrera el monumental Francis Ford Coppola en filmes mayores como Cotton Club, La Ley de la Calle y Los Marginados), una dama con una belleza capaz de erotizar el aire aun después de once años de casada ligada a un esposo tan metódico y disciplinado, como poco sorpresivo y a la vez contenido aparentemente en sus emociones (Richard Gere).
Un encuentro casual en el SoHo con un joven francés que se dedica a la compra y venta de libros antiquísimos de nombre Paul Martel (el ascendente Olivier Martínez), provoca la química necesaria para desplazarse por la transgresión sexual. Pasión que desborda los pensamientos y baja todas las defensas posibles. Ya no habrá punto de retorno.
Para la mujer, pues, el romance supone una especie de ingreso a una segunda adolescencia y, por cierto, Adrian Lyne (cuyo único mérito reconocible a la fecha sigue y seguirá siendo La Escalera de Jacob), facilita los escenarios para que los amantes practiquen sus acrobacias sexuales en forma compulsiva.
En Infidelidad, el cineasta de Nueve semanas y media trabaja las convenciones del amour fou: el permanente tono juguetón de Oliver Martínez con su tono despreocupado y embriagador; la liberación de una pasión ya sin diques en la mujer aunque con sus pasos salpicados por la culpa; la progresión de la sospecha de su esposo (Gere) ante las actitudes poco cariñosas y a la vez dispersas de su dama; y, finalmente, la sospecha que deviene confirmación con un desenlace de ribetes trágicos.
Lyne como cineasta es un espléndido publicista que tan sólo le otorga excelentes escenografías e impecables cuadros (la fotografía es apropiada y cambiante de acuerdo a la progresión del affaire) a una historia que ya vimos demasiadas veces. *
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