Hollywood visita los tribunales
Winona Rider interrumpió el juicio en Los Angeles, acusada de robo, debido a la fractura en un brazo tras golpearse con una cámara, mientras Woddy Allen declaró en un tribunal de Nueva York por la demanda en contra de su productora, en medio de humoradas con el juez, admirador de sus películas.
Rider pasó un mal momento el lunes en el tribunal de Los Angeles, donde un magistrado deberá decidir si la procesa por robo -la acusación es que se fue con accesorios y vestimenta sin pagar de una boutique de Beverly Hills- cuando asediada por la prensa al ingresar al tribinal fue golpeada en un brazo con una de las cámaras televisivas.
La actriz de «The Age of Innocence» rompió en llanto a causa del dolor, y luego de colocarle hielo y vendas obtuvo la autorización del juez para que se retirara del aula. La realización de la audiencia preliminar fue aplazada hasta el jueves.
En tanto, en Nueva York, en un ambiente distendido, el director de «Annie Hall» improvisó declaraciones desopilantes, fiel a su estilo, en el diálogo que mantuvo con un juez ferviente admirador de su filmografía.
Woody Allen demandó a su mejor amiga y productora Jean Doumanian, a quien acusó de haber alterado los presupuestos de sus filmes para quedarse con 12 millones de dólares. El director de «Celebrity» se acomodó en el banco de los testigos para responder a las preguntas de su abogada, Alyson Weiss, que en más de una ocasión provocaron la intervención del juez, Ira Gammerman.
«¿De qué vive?», le preguntó Weiss, a lo que Allen respondió: «Escribo y dirijo películas. También soy cómico. Trabajo en el espectáculo». «¿Cuál fue su primer filme?», siguió preguntando la abogada. «Take the money and run» (1969), dijo el juez, anticipándose a Allen y provocando una risa general en el aula.
El director de cine, en un perfecto manejo de la comedia, simuló una expresión exasperada: «Es lo mismo que mi abogada le haga las preguntas a usted». «Conocía su respuesta», replicó el magistrado, sin ocultar la admiración por el artista. En otra ocasión, cuando Allen intentó ampliar una respuesta, con la verborragia que lo caracteriza, Gammergan le dijo: «Â¡Deje de hablar!».
«¿No debo hablar?», preguntó el realizador de «Manhattan» con expresión de sorpresa. «En esta aula soy yo el director», respondió el juez, haciendo estallar en carcajadas al público.
Más de una vez Allen tuvo dificultades para escuchar las preguntas: «Estoy volviéndome sordo del lado izquierdo», explicó, suscitando sonrisas nuevamente. *
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