Cine ecológico
Denuncias del deterioro del ambiente por la intervención humana, historias cinematográficas con el entorno natural como telón de fondo o costumbres de pueblos casi olvidados del planeta y su relación con la naturaleza dan una idea de los peligros y de la belleza que nos rodean.
Son 48 trabajos seleccionados de más de 400 propuestas de todo el mundo que concurren en las diferentes categorías -televisión, largo, medio y cortometrajes- de este festival, nacido hace cuatro años en esta recoleta ciudad del centro de Brasil, antigua capital del estado de Goiás, que pretende hacerse un espacio en las competiciones mundiales del género.
Como cualquier festival temático -y más tratándose de medio ambiente-, lo difícil para los organizadores es saber dónde se pone la frontera, dada la variedad de concepciones.
El coordinador del festival, Nelson Pereira dos Santos, señaló a la AFP que lo importante «es que (la) defensa del medio ambiente (esté) en la cabeza del realizador». «No basta que sea temáticamente correcto, debe ser cinematográficamente bonito», apostilló, antes de contar un chiste que acababa de oír. «¿Qué es una película ambiental?», le pregunta una persona a otra, que responde: «Una cosa aburridísma».
Nunca se va a llegar a una verdad única, admite, pero el objetivo, en última instancia, debe ser el cambio de actitud del espectador con el ambiente.
En la edición de este año, los protagonistas son los vertederos de todo tipo de basura nuclear, mineral o residuos producidos por el hombre, o el vertido de Cesio 137 en Goiania en 1987, y sus consecuencias.
Pero tampoco están ausentes de la muestra historias de pesca hechas por australianos, santuarios de peces indonesios, los impactos que sufre la exuberante fauna marina en el Océano Indico, o la dura vida de los pequeños haitianos que deben ganarse el pan desde la más tierna infancia. También se recrea en la presentación de la producción artesanal o las ‘rompedoras’ de cocos en los estados brasileños de Maranhao o Tocantins.
Kosovo, Bosnia y Palestina y sus corrosivos conflictos tanto para el hombre como para la naturaleza también están presentes en las múltiples pantallas instaladas en cines, teatros y este año en la plaza pública de esta pequeña ciudad, víctima, recientemente, de las fuertes lluvias que arrastraron parte de algunos de los edificios y puentes del conjunto histórico que le valió el reconocimiento de la Unesco como Patrimonio Mundial de la Humanidad.
También está presente la reencarnación del genial arquitecto español Antoni Gaudí, del que se celebra este año el 150 aniversario de su nacimiento, en Estevao Silva da Concepçao, un humilde cantero analfabeto que vive en la favela -villa miseria- de Paraisópolis, en São Paulo, que ha construido su casa en el más puro estilo gaudiano. *
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