Juntos pero no revueltos
ANDRES TORRON
Fernando Cabrera y Eduardo Darnauchans revisan en su espectáculo temas de todas las etapas de su carrera y versionan temas de otros autores uruguayos como Dino, Osiris Rodríguez Castillo y Anselmo Grau.
En el living de la casa de Cabrera, los dos hacen memoria, intentando recordar cuál fue el momento preciso en que fueron presentados. «Nos conocimos en el año 1978 en la casa de Coriún Aharonián. Los dos estudiábamos con él» -cuenta Darnauchans. «Por supuesto yo ya conocía su música -dice Cabrera- «Yo en ese entonces recién estaba empezando con Montrevideo y él tenía ya tres discos editados. Conocía su música desde la adolescencia, el era alguien muy notorio».
Eduardo Darnauchans: –Notorio para gente como tú, Fernando…
Fernando Cabrera: –Bueno, a mí me llamaba mucho la atención tu música, que se pasaba en la radio. Yo era estudiante de bachillerato y gracias a algunos compañeros volcados a la música, te conocí a vos y a Mateo. Aprendí a tocar en la guitarra «Corazón coraza» y «Canción de muchacho» me acuerdo. Años después, cuando me volqué más a la música, recién salía Sansueña, que fue un disco que me aniquiló. Me sirvió mucho para redondear mi propuesta. Cuando nos conocimos, enseguida empezamos a reunirnos, a charlar mucho y a intercambiar cosas, más que intercambio era yo el que recibía en realidad; la experiencia que él ya tenía, en el estudio de grabación, en la composición, en el mundo literario, en la música.
ED: –Para mí fue muy refrescante conocerlo, porque era un compositor que si bien estaba en el área de la canción popular, tenía influencias que yo no tenía, como por ejemplo la música brasileña. Yo también aprendí mucho de él.
–Su primer colaboración musical se dio en el disco Zurcidor de 1981, ¿antes hubo algo?
FC: –Antes hubo cosas entre nosotros. Después, él tuvo el coraje de solicitarme unos arreglos para ese disco. Digo coraje porque yo era un tipo desconocido, muy joven con muy poca experiencia. Ese era ya su cuarto disco y había una gran expectativa porque venía precedido por Sansueña.
ED: –Creo que Zurcidor es uno de los discos que me gusta más, en el que fui más libre. Las canciones con Cabrera como «Los desconsolados» o «Los aviadores» son sagradas.
–En aquel momento los dos recurrieron a un sonido bastante desusado en la música uruguaya, añadiendo elementos roqueros, ¿como surgió eso?
FC: –Fue usar algunos elementos y conceptos del rock trasladados a nuestra visión de la canción. Porque las canciones de Zurcidor son originales en todo sentido y nunca se puede decir que sean rock. Es verdad que el formato bajo, batería y guitarra eléctrica no se usaba mucho en aquel momento. También Galemire tuvo que ver con eso.
–Sus propuestas musicales son bastante diferentes, pero hay una confluencia, que se da en la apuesta a la canción…
ED: –Exactamente, tú lo has dicho. Lo que nosotros hacemos es canción, ni rocanrol, ni hip hop, ni nada de eso. Eso puede estar presente, lo mismo que la zamba argentina, la bossa nova, el estilo o lo que sea. Pero siempre van a ser cosas eventuales.
FC: –No hacemos un género, sino que nos basamos en la cosa estructural de lo que es la canción, luego la podemos vestir con distintos ropajes.
–¿Se podría decir que vos (a Darnauchans) apostás más al texto y Fernando más a lo musical?
ED: –Los dos apostamos al texto y a la música por igual. Para mí lo más importante de una canción es la melodía, todo parte de allí.
–¿Parten siempre de una melodía al componer?
ED: –Depende. Lo ideal para mí es partir de la melodía. Tener una melodía fija en la cabeza e ir poniéndole sílabas arriba.
FC: –Para mí también es lo ideal, pero no siempre se da. No siempre cuento con una melodía buena a la cual letrificar. Con el correr de los años además, se fue invirtiendo eso y me pasa más partir de una letra y después ponerle música. Aunque, te diré que al hacer las letras ya viene prefigurada la melodía.
ED: –Es que nosotros escribimos para la música. No escribimos para publicar, sino para editar discos o cantar canciones.
–¿Han pensado alguna vez hacer un disco a dúo?
ED: –Lo hemos pensado muchas veces. Ya van muchas veces que nos encontramos, tenemos muchas experiencias juntos y no sé por qué no dejar eso registrado.
–¿Alguna vez compusieron algo juntos?
ED: –Hay un texto brevísimo, que no es mío, llamado «Los aviadores», que Fernando musicalizó cuando hicimos el disco Zurcidor. Por más que la canción no es mía, me acuerdo que lo hicimos juntos en el estudio. No hemos hecho algo juntos en letra y música. Todavía tenemos tiempo.
FC: –A veces es difícil hacer eso cuando uno tiene una personalidad muy desarrollada y ya está muy enviciado con la soledad y con no compartir las decisiones. Pero sería algo lindo. Yo toda mi vida he buscado un compañero para componer. Nunca lo logré del todo. Hay un mito acerca de los grandes dúos autorales, como Lennon y McCartney, Gardel y Le Pera, Tom Jobim y Vinicius y tantos otros. Me parece que las posibilidades se puedan potenciar con otra cabeza. Uno puede tener una idea que por ahí no alcanza para ser una canción que el otro puede completar. Y el resultado puede ser algo que quizás ninguno de los dos hubiera logrado por separado. El ejemplo máximo de eso son los Beatles.
–Haciendo un paralelismo imposible entre la época en que se conocieron y hoy, ¿qué cosas han cambiado y qué se mantiene igual?
FC: –Nosotros ya no somos los jóvenes. Hoy somos los viejos y son otros los que tiene que aparecer con nuevas ideas.
ED: –Nos hemos desarrollado. Porque nosotros no cambiamos de rumbo, lo desarrollamos.
FC: –No hay que olvidar que cuando surgimos nosotros, había un agujero. El rocanrol había desaparecido, se disolvieron todos los grupos de los sesenta. Al llegar la dictadura se fueron todos los cantautores comprometidos. Llegó un momento en que había un vacío, que propició nuestra llegada. Hoy estamos nosotros, lo más jóvenes y hasta los más viejos que volvieron al país. Hay muchas más ofertas. En aquel entonces, pese a lo duro que fue la etapa de la dictadura, para nosotros fue fácil darnos a conocer porque había espacios y una avidez de la gente. Alguien que empiece hoy a hacer música tiene las cosas más difíciles.
–Y a nivel creativo, ¿cómo ven las cosas?
FC: –Yo creo, si se me permite la vanidad, que nosotros éramos más originales. Las siguientes generaciones pasaron a ser mucho más estándar, mucho más colocadas en distintos géneros universales, sin el perfil de novedad e iconoclastia que teníamos nosotros.
ED: –Yo te permito la vanidad Fernando, porque pienso exactamente lo mismo que tú. Nosotros no teníamos modelos. Ahora todos tocan según algún referente anglosajón o argentino.
–¿No puede influir en eso que en los tiempos de dictadura no había modelos a los que imitar?
FC: –Modelos había. El bombardeo de la música metropolitana existió siempre. Tanto a nivel anglosajón como de la submetrópoli argentina. Creo que esa generación tenía un perfil más personal.
ED: –Tomábamos elementos de todas lados pero no nos sumábamos a ninguna procesión.
–Pese a la crisis económica hay una gran movida de recitales, ¿a
qué se debe?
FC: –Es inevitable, porque es mucha la cantidad de artistas que hay. Yo siempre digo que este país tiene demasiados artistas. El siglo XX uruguayo se destacó por el crecimiento de su clase media y eso llevó a que muchos pudieran desarrollar su capacidad artística. Después no hay capacidad para consumir a todos esos artistas y ahí se crea esa cadena de frustraciones y bajón. Vivimos en una ciudad de un millón y poco de habitantes, empobrecida, y tenemos una oferta artística como si fuera París o Nueva York.
–¿Esa sobreoferta no podría llevar a que nuestra cultura artística fuera un rubro de exportación?
FC: –Claro. Además si el sistema político lo comprendiera Uruguay podría tener al arte como un posible foco para el turismo, como sucede en Brasil o en Cuba. Se podría difundir en el mundo que acá hay muy buena música y que existe además el fenómeno del carnaval. La sociedad en su conjunto no ha comprendido esto. Exportar es muy difícil para nosotros, ya sea música como carne. Las mismas dificultades que tiene el país en cualquier sector existen en la música. Es un país chico, desconocido, sin peso. Hace falta campañas de marketing.
ED: –Si hubiera un mínimo de interés por parte de las autoridades las cosas serían diferentes. Pienso que los músicos hemos generado proyectos que nunca se votaron. La música es un rubro muy importante de los llamados servicios. En lugar de traer a una cantante de medio pelo a Punta del Este ¿por qué no llevarnos a nosotros? Hay músicos uruguayos para cubrir cada uno de los gustos musicales. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad