"REVELACIONES"

Ejercicios previos al teatro

Walter Speranza, que hasta hoy era conocido sólo como actor, plantea una situación clásica: madre e hija que se reencuentran e intercambian confidencias, las revelaciones del título.

El diálogo es fluido y el habla creíble; las circunstancias de la anécdota ya son menos de fiar. No es convincente que luego de un desencuentro que se perpetúa en diversas asperezas de trato, la madre, casi de buenas a primeras, confiese a su hija una aventura extramatrimonial primero y hacia el final una aventura extralegal, mucho más peligrosa, de cooperación con el Movimiento Nacional de Liberación en plena dictadura, que ningún antecedente del diálogo hacía suponer; la primera sorprendida es la madre misma, que arriesgó su libertad por un movimiento de guerrilla urbana con el que no simpatizaba.

Desde el punto de vista de la vida de la hija, no es muy claro por qué sus padres menosprecian a su marido, ni qué es lo que al fin se descubre de su vida. No hay mucha revelación, en el sentido de una nueva y más lúcida percepción que puede cambiar el curso de nuestras vidas, y más bien hay el recuento de una vida que se ha mantenido en reserva.

Las revelaciones sorprenden sin iluminar y la obra, que nada cambia, aparece sin la probable progresión en una alteración de juicios y percepciones.

Alma Claudio vuelve a convencer y hace de su personaje el punto de atracción de la obra. El director Lazzo con su toque especial para intimidades –podríamos decir que hay un «toque Lazzo» para climas y atmósferas– hace la obra entretenida; sugiere y anuncia más de lo que a la postre se encuentra. *

REVELACIONES, de Walter Speranza, por el Teatro Circular, con Alma Claudio y Marian Cáceres. Escenografía, iluminación y vestuario de Claudia Sánchez, dirección de Sergio Lazzo. En Teatro Circular, Rondeau 1388, tel. 901 5952, sala 2.

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