Cubana-estadounidense dirige orquesta nacional de Cuba
Sebrina María Alfonso, de origen cubana, se convirtió el domingo en la primera persona de Estados Unidos en dirigir la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba desde la revolución de 1959.
Alfonso, de 43 años, hija de emigrados cubanos nacida en Florida y actual titular de la Orquesta Sinfónica de Key West, llegó a la isla el viernes pasado acompañada por un grupo de 45 patrocinadores provenientes de diversas localidades de Estados Unidos, en una misión de intercambio cultural.
La directora de orquesta otorgó un gran significado a este evento cultural, «sin duda beneficioso para los pueblos de ambos lados del estrecho de la Florida, porque entregamos música de Estados Unidos y nos enriquecemos con la cultura y música cubanas», señaló a Reuters.
Algunos medios de comunicacion de Miami criticaron su viaje a la isla que gobierna el presidente Fidel Castro desde hace 43 años.
Pero ella rechazó las críticas, al afirmar que «son contactos entre seres humanos para abrir puertas mediante la cultura, y debemos deslindar las diferencias entre gobiernos de los sentimientos personales».
«Siento mucho que algunos (en Estados Unidos) piensen de esa manera, pero estoy feliz de estar aquí, y espero poder retornar pronto a Cuba», enfatizó.
El viaje a La Habana y los arreglos para el concierto estuvieron a cargo de la Fundación neoyorkina Leonard Bernstein, la cual también seleccionó a la directora Alfonso para iniciar estos intercambios musicales con los cubanos.
El programa escogido para su actuación habanera, con excepción de una obra francesa, La Valse, de Ravel, estuvo conformado por obras de compositores anglosajones poco conocidas entre el auditorio de la isla caribeña.
Para la ejecución de la parte solista del concierto para violoncello y orquesta, del compositor norteamericano Victor Herbert (1859-1924), Alfonso eligió a su compatriota y joven virtuoso de 30 años Zuill Bailey, egresado con lauros de la neoyorkina Juillard, quien ahora comparte escenario con el afamado violinista Itshak Perlman.
El cellista Bailey agradeció las ovaciones de pie del público cubano con una propina de lujo inesperada: la interpretación de la conocida pieza «Ave María», en versión Bach-Gounod, junto con el afamado pianista cubano Frank Fernández, quien estaba sentado en el auditorio.
«Este concierto puede considerarse el inicio de una colaboración futura, pues pensamos regresar a Cuba en 2003, con dos grupos de música de cámara de cuerdas, los cuales también impartirán clases magistrales a los estudiantes cubanos», dijo a Reuters Frank Wood, administrador de la Orquesta Sinfónica de Key West. *
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