"Me veo como un vampiro"
Flotando entre la indulgencia pública y el peso del mito que él mismo se ocupa en alimentar, García ha pasado por todos los estados imaginables. Se tiró de un noveno piso y cayó en una piscina en la que casualmente había agua, tuvo aterrizajes de emergencia con sus bandas históricas, Serú Girán y Sui Géneris, además de tener algún que otro escándalo de alcoba, sin olvidar que tocó para el impresentable Carlos Menem en Olivos y sus rencillas domésticas con Súper Andrés (Calamaro). García, este verdadero ícono cultural transgeneracional es Charly así como Gardel es Carlitos o Maradona es el Diego. Basta con que destile algunos acordes de su colección de himnos para que todo se le perdone y Charly sea ese Charly, el músico más determinante de estas pampas. El próximo 13 de junio estará sobre el escenario del Plaza, donde presentará Influencia, su último disco. LA REPUBLICA charló con él, a sabiendas de los riesgos que se corren.
–¿Cómo se hace para crear en el medio de la hostilidad de la sociedad argentina de hoy?
–Por un lado es claro que es un bajón, pero por otro lado, más allá de ese bajón, me siento muy querido y muy respetado. Yo siempre digo, un poco en broma y un poco en serio, que cuando a los otros les va mal, a mí me va bien. Tampoco uno va a ser siempre una oveja a quien va a adorar todo el mundo.
–¿Por dónde pasa la salida de esa situación?
–Por Ezeiza.
–¿Te agarró el corralito?
–Y si, como a todos. Pero de todas formas, jamás corrí detrás de la plata, eso no es lo mío
–¿Dónde te haces espacio para crear?
–Desde antes de la época de Say No More hay como un cliché en la gente que dice que todo mi entorno es como un gran caos. Ahora que el caos está afuera lo veo con toda normalidad. Me quedo en mi casa que es mi Universo. El espacio está dentro de mí.
–Tenés un sentimiento de pertenencia muy fuerte con el público. ¿Cómo haces para renovarlo continuamente?
–Soy un semental de fans. Por donde paso dejo la semilla y nacen solos. En realidad estoy muy contento con eso porque parece que lo que hago es bueno y le gusta a la gente.
–¿Te gusta el reconocimiento, que te digan maestro a cada rato?
–Mirá, es casi inevitable que escuche esas cosas. Dentro de lo que puedo enseñar, pasa que a veces hago las cosas más didácticas en cuanto a mi relación con los pendejos, con los chicos mas jóvenes. Si la gente aprende de mí no es porque yo sea un maestro, es porque soy un tipo inteligente.
–¿Pensaste en irte del país en algún momento debido a la crisis?
–¿What crisis? No, jamás. Cuando haya un poco más de guita habría que poner un impuesto a Charly García y se soluciona todo. Nunca pensé en irme, en todo caso, que se vayan otros. Acá hay un montón de tipos que se quieren quedar con todo, pero no conmigo. Me van a tener que pagar muy caro.
–¿Cómo convives con el mito de Charly si tenemos en cuenta el equipaje de canciones que te acompaña?
–En realidad me llevo bastante bien. Uno tiene el nombre que le dieron, pero también está bueno realizar todos los sueños que tenés en este mundo. Eso está muy bueno. Y si las canciones son parte de sus vidas, el peso lo llevan ustedes. Eso no me lo puedo sacar de arriba. Yo siempre me veo como un vampiro, desde el punto de vista romántico. Esta vez me gustó el asunto de la influencia más telepática, más vampírica. Eso que me preguntás, se llama influencia.
–¿Cómo te llevas con tu hijo?
–Con Miguel me llevo bárbaro, seguimos viviendo juntos. El es como el gerente general de la familia.
–¿Sos fan de ti mismo?
–Yo soy mi propio fan como condición. Cuando yo era chico era fan de Chopin. Ahora soy hincha de él y de algunos más que conocí en el camino. Yo soy un tipo cholulo, no lo niego. También me critico y todo eso, pero cuando dejo de ser mi propio fan entro en el bajón.
–Influencia suena muy moderno, con una estética sonora muy pulida.
–Eso es por la técnica de grabación que tengo y además, ayuda el hecho de que toco todos los instrumentos. Además, todo se dio en forma muy natural y estoy contento porque era lo que buscaba.
–¿Cómo te ves posicionado respecto al resto de la escena argentina?
–Yo sé que estoy ahí arriba. Tampoco me preocupa nada arriba o abajo de quien estoy. Sé lo que valgo.
–¿Qué esperás de este disco?
–Lo que venga lo bailaré, como hago siempre. Yo soy un tipo muy intuitivo, no voy a decir que me llegó el momento de la revancha, pero me parece que voy a cosechar lo que sembré.
–Más allá de toda concesión que se te pueda hacer, siempre queda mucha gente a la que molestan tus actitudes.
–Y ahora creo que se van a molestar mucha más. Yo no creo que sea un asunto personal conmigo, creo que la mojigatería no es una exclusividad argentina. Yo no me quejo de eso, no me gustan los artistas quejosos. Si sos artista te la tenés que bancar y si te entienden, te entienden. El otro día leía algo que decía Bob Dylan, a él lo abuchearon muchas veces, a mí también. Los artistas que son grossos en algún momento tienen que ser revulsivos. Es parte de la religión.
–¿Qué vamos a poder escuchar en tu show del día 13 de junio en Montevideo?
–Se van a encontrar con este disco muy bien masticado por mí, creo que por ahí viene la bocha. Me gusta tocar con mi banda, suena bárbaro, todo bien, pero me parece que tocando solo logro algo diferente y que además me gusta mucho. Siempre depende de como sea el lugar y esas cosas, pero se van a encontrar con las canciones de siempre, pero todo va estar procesado por el Estado Influencia.
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